La epidemia de rabia en España (1996-2007)

Difundimos este texto de ” Los tigres de Sutullena” con el fin de que no se olvide la memoria anarquista de la península iberica.

Que nos quiten lo bailao (presentación)

Créame usted que tal como operamos nosotros, al margen de la ley, todo lo que no sea la más estricta honradez podría traernos fatales consecuencias.

Jack London, Asesinatos S.L.

Desde hace tiempo, algunos compañeros sentimos la necesidad de hacer balance de la experiencia acumulada en el Estado español por sectores de militantes anarquistas, comunistas y autónomos, que durante un cierto tiempo confluyeron en torno a una cierta idea «insurreccional». Esta necesidad nace de dos circunstancias. La primera de ellas es la evidencia de que se ha cerrado una etapa. No estamos en el mismo punto que hace diez años —ni siquiera cinco—, y queremos sacar las conclusiones pertinentes para afrontar mejor batallas que no están en un futuro brumoso, sino que ya se nos están echando encima. Para ello es imprescindible abrir un debate, o al menos provocar una reflexión.

La segunda circunstancia que nos empuja a escribir es el absoluto desconocimiento de los hechos de los últimos diez años por parte de las nuevas generaciones de compañeros. Sobre este desconocimiento hay que decir que se debe en gran parte al grado de incomunicación internáutica que se ha impuesto entre nosotros, sustituyendo casi por completo al contacto y conocimiento directos. Pero da también la medida de nuestro fracaso en levantar referentes con los que estos compañeros pudieran sentirse identificados: proyectos de lucha y polos de agregación que hubieran dado continuidad y profundidad a un esfuerzo combativo que no fue pequeño.

Ese fracaso es el de lo que durante un tiempo se dio en llamar «organización informal», y con la perspectiva que dan los años nos damos cuenta de que era un fracaso inscrito en los mismos presupuestos de los que partíamos. A pesar de ello, no lamentamos nada, no creemos haber perdido el tiempo ni que lo hayan perdido nuestros compañeros. Hoy es muy fácil contemplar un montón de cenizas y decir que «todo fue un error», que al personal simplemente «se le fue la olla». Esta falsa crítica olvida, por interés o por ignorancia, los condicionantes que operaban entonces. Nos devuelve al punto de partida —a las plomizas ilusiones del anarquismo oficial o a la alegre inconsciencia del antagonismo juvenil—, y por lo tanto prepara el terreno para que todo vuelva a repetirse en un plazo indeterminado, dentro de ese «tiempo cíclico» tan característico de los entornos políticos puestos al abrigo de la historia.

Mucho más difícil, e incómodo para todo el mundo, es ensayar un análisis dialéctico de lo ocurrido. Las condiciones de las que partíamos no dejaban otra salida que la que afortunadamente se produjo. La epidemia de rabia no fue otra moda estética/ideológica del gueto: todas las hipótesis que se formularon por entonces fueron puestas a prueba hasta las últimas consecuencias. Aunque los resultados fueran a menudo desastrosos, ahí se funda una experiencia colectiva digna de tal nombre, y por eso mismo es posible la autocrítica.

En cuanto a resultados positivos, están lejos del maximalismo que llegó a enajenarnos en tantas ocasiones, pero están ahí. Estos años han permitido superar definitivamente dos décadas de inercia y parálisis del movimiento libertario de las que fuimos involuntarios herederos. Pero sobre todo han servido para volver a poner sobre la mesa cuestiones centrales como la revolución o la organización; y no como inertes certezas ideológicas, sino como problemas vivos, complejos, dinámicos. Estos resultados, quizá pequeños en lo inmediato pero cualitativamente importantes por las posibilidades que abren, han tenido también un coste trágico que han pagado aquellos compañeros que fueron y son blanco de la represión. A ellos dedicamos estas páginas.

Hemos de señalar que este escrito no pretende zanjar nada, sino hacer una contribución ajustada a lo que hemos visto, vivido y pensado en todo este tiempo. Más que hablar ex cathedra o ir con «nuestra opinión» por delante, lo que nos parecía prioritario era reconstruir esta historia lo mejor posible, intentar una visión panorámica. Y eso no puede hacerse simplemente a golpe de cronología ni desempolvando batallitas: es necesario juzgar qué hechos fueron más importantes y qué otros lo fueron menos, y aventurar hipótesis explicativas de por qué ciertas cosas han sucedido así y no de otra manera. En este proceso el texto adquiere, como es evidente, n sesgo subjetivo del que no nos avergonzamos: para dar una visión objetiva de las cosas ya están el telediario y la prensa diaria.

Por lo demás era imposible hacer este trabajo sin llegar a ninguna conclusión, y alguna que otra hemos sacado, aunque nunca faltará quien nos las discuta. Así sea.

1. Erase una vez…

En el paso de 1996 a 1997 el conjunto de los movimientos juveniles, antagonistas, anticapitalistas… de la península Ibérica se hallaban en el umbral de una transformación, producto de las condiciones externas tanto como de su propia maduración a lo largo de una década. Esa transformación, que fue general, adquirió en el caso del anarquismo la forma de una ruptura violenta. Esta primera parte se refiere al modo en que se gestó esa ruptura, que se dio en dos líneas: con el anarquismo oficial y sus tradiciones, y con las posiciones cada vez más abiertamente integradoras que se desarrollaban en el seno del antagonismo juvenil. En ese terreno de crítica se encontrarán compañeros con posiciones diversas —autónomos, anarquistas o marxistas «heterodoxos»— que dejarán de lado las diferencias doctrinales heredadas para buscar en común una práctica revolucionaria efectiva. Las ideas insurreccionalistas serán el punto de cita y el común denominador de ese momento de extraños reagrupamientos.

1.1. El anarquismo oficial

Desde el comienzo de la década de los noventa son patentes los efectos de la reestructuración capitalista en España. En ese contexto la esclerosis del anarquismo oficial —el Movimiento Libertario que se había adjudicado sin más las mayúsculas— empieza a ser cada vez más evidente. Al término de la dictadura se había querido recrear la CNT histórica, en condiciones tales que condujeron en un breve plazo a la ruptura en dos facciones. Todo esto es historia vieja y sabida por todos, pero quizá no se ha observado que la polémica entre esas dos facciones —resumible grosso modo en la disyuntiva «elecciones sindicales sí o no»— bloqueó durante dos largas décadas el debate militante dentro del anarquismo. Inmerso en ese monólogo autista, el sector del «no», que logró quedarse con las históricas siglas de la CNT, atravesó la reestructuración del capitalismo español en una posición de aislamiento y marginalidad crecientes. Nos referimos a esta facción como «anarquismo oficial», por cuanto la otra (hoy CGT) fue diluyendo voluntariamente sus referentes anarquistas hasta conformarse con un pálido halo «libertario» que no afectara a su imagen de respetabilidad.

En los veinte años de los que hablamos, el anarquismo oficial fue perfectamente incapaz de elaborar un solo concepto que diera cuenta de los cambios históricos que se estaban viviendo, o de introducir una sola novedad organizativa que le permitiera hacer frente a los transformaciones del terreno social y laboral. Eternamente a la defensiva, se enquistó en la reafirmación de los «principios», de la ideología, de un pasado mitificado y de una fórmula organizativa no menos mitificada que data exactamente del año 1918. Junto a todo ello, una asfixiante atmósfera burocrática, una maraña de fotocopias, sellos, comités, plenos y plenarias para una minúscula organización que en 1996 no superaba los tres mil afiliados.1

A las organizaciones del anarquismo oficial llegaban a comienzos y mediados de los noventa jóvenes militantes deslumbrados por su «glorioso» pasado; por su aureola de combatividad más estética que real: y por un discurso que por entonces era, sin exageración, el más extremista de todo el panorama. La CNT no ponía a esta afiliación juvenil de aluvión el más mínimo filtro, lo cual no era de extrañar dada su escasez de militantes y la fijación por las cifras de afiliación que la dominaba. La Federación Ibérica de Juventudes Libertarias (FIJL) no servía como «escuela» previa para estos militantes, sino que se daba con bastante frecuencia y desde el momento del ingreso la doble militancia en ella y en la CNT. En esta última, los jóvenes solían terminar arrumbados en inoperantes «secciones de estudiantes».

Una vez en el sindicato, estos jóvenes percibían un notable desfase entre la radicalidad del discurso y la inexistencia de la práctica; entre el obrerismo «años veinte» y la falta de presencia en las empresas; entre las cifras de afiliación pregonadas y las reales; entre la visión del mundo y la realidad del mismo… Entre el «esplendor» del pasado mítico y la miseria del presente, en definitiva. También encontraban, con demasiada frecuencia, el desprecio y la condescendencia de militantes mayores y más experimentados.

Esta militancia juvenil, en fin, sirvió no pocas veces de carne de cañón en las luchas burocráticas internas del anarquismo oficial, sin ser cabalmente consciente de las manipulaciones a las que era sometida. En ella hubo sin duda mucha inmadurez e inexperiencia, como no podía ser de otro modo. También hay que decir que nadie se molestó en enseñarle nada, más allá de los cuatro imprescindibles dogmas. En general, se dejó contaminar por los peores vicios de la organización, desde el sectarismo extremo hasta la manía burocrática, pasando por la pereza intelectual. Pero también poseía una voluntad sincera de superar aquella penosa situación aunque no supiera bien cómo. Esa entrega, que fue bien real y sostenida durante años por parte de muchos, tenía que chocar —y chocó— con el inmovilismo de la organización, y ello porque iba acompañada de deseos de cambio, aunque cada cual conceptuara el cambio a su manera.

Para mediados de los noventa, la parálisis teórica y práctica del anarquismo oficial había generado un ambiente interno más que enrarecido. En tales situaciones de estancamiento florecen inevitablemente los conflictos internos. En la CNT hubo muchos, pero el más sonado fue el de la «desfederación» —eufemismo de expulsión— de una parte importante, si no mayoritaria, de la regional catalana. Como en la mayor parte de las luchas intestinas de la Confederación, las verdaderas causas del enfrentamiento quedaban en la sombra, por cuanto a ninguna de las dos partes les convenía airearlas. No pudo aducirse —ni siquiera se intentó— una sola motivación ideológica, una mínima divergencia teórica o práctica, que pudiera explicar semejante descalabro organizativo. Se trató simplemente de un conflicto entre camarillas burocráticas, en el cual se impuso el sector que obtuvo el apoyo de las redes burocráticas que gobernaban la CNT en el resto del estado. Luchas similares acontecían por toda la geografía confederal. Cuando las disputas terminaban en un sitio, empezaban en otro, terminando de hundir la moral de la organización y arrastrar su imagen por el barro.

Uno de estos conflictos tiene particular relevancia para la historia que queremos contar. Se trata de la lucha interna que estalló en el seno de la CNT de Madrid entre los años 1997 y 1998. Apenas superado un conflicto interno que había conducido a la expulsión en bloque del sindicato de oficios varios, comenzó a incubarse otro entre dos sectores opuestos. La polarización era la habitual dentro de la patología del cenetismo: un sector «anarquista» minoritario encabezado por el sindicato del metal se enfrentaba a otro «sindicalista», formado por el nuevo sindicato de oficios varios, el de transportes y el de construcción. Los miembros de la federación local de Juventudes Libertarias —una de las más numerosas y activas de la FIJL— se alineaban con el sindicato del metal. A la facción «sindicalista» le irritaba la violencia que estos jóvenes desplegaban, por ejemplo, en la lucha antifascista u hostigando a las Empresas de Trabajo Temporal; y no se les perdonaba una actuación particularmente irresponsable en un acto de irresponsabilidad colectiva de la CNT como fue la ocupación del CES en diciembre de 1996.

El conflicto, ya larvado, estalló en 1997 en el seno del comité nacional de la CNT, establecido en Madrid desde un año antes y en el cual ambos sectores burocráticos se habían repartido los puestos. Por razones ignotas, los dos representantes del sector «metal» fueron expulsados del sindicato, y por ende del comité nacional. Además de este hecho, una buena parte de la sección de estudiantes —en la que se encontraban varios militantes de la FIJL— también fue expulsada, bajo la acusación de ser jóvenes «violentos» que montaban altercados en las manifestaciones de estudiantes de la época. Miembros del propio Sindicato de Estudiantes se habían personado en la sede de Tirso de Molina para dar sus democráticas quejas a los popes de la organización cenetista, que democráticamente expulsaron a los jóvenes díscolos que alteraban la paz de los entornos izquierdistas. Así se pasó a un choque abierto en el cual el sector mayoritario logró liquidar al sector «metal» mediante una cadena de expulsiones justificadas con pretextos diversos, algunos tan peregrinos como el ya señalado. El máximo grado de enfrentamiento se alcanza cuando miembros de las JJLL, ya expulsados del sindicato, irrumpen en una reunión del comité nacional situado en la calle Magdalena para pedir explicaciones a los que consideraban responsables, empezando por el entonces secretario general. Se produce un cruce de hostias por ambas partes que el comité nacional y la federación local de Madrid presentan al resto de la CNT como un «asalto» organizado, obteniendo la adhesión de casi todas las regionales, que habían callado ante la secuencia de expulsiones, considerándola en todo caso un asunto interno de Madrid.

Hasta aquí la situación respondía a una metodología de resolución de conflictos desarrollada y perfeccionada por la CNT desde el año 1977: maniobras burocráticas,2 expulsiones de pura cepa estalinista y la inevitable dosis de hostias, ya fuera como expresión de rabia de los vencidos o como argumento último de los vencedores. Pero desde el comité nacional se decidió dar otra vuelta de tuerca y extirpar a las Juventudes Libertarias no ya de la federación local de Madrid, sino del conjunto de la organización. El victimismo, como estrategia de consenso articulada en torno al «asalto» al comité nacional, dio pie a una caza de brujas en la cual la FIJL hizo de chivo expiatorio de las tensiones estructurales inherentes a la CNT. El comité nacional del sindicato decidió unilateralmente y por cuenta propia la ruptura de relaciones con la FIJL, algo que en rigor sólo podía decidir un congreso de la organización. Tal ruptura no sólo tenía importancia simbólica, sino que permitía considerar en lo sucesivo a la FIJL como una «vanguardia externa» que pretendía dirigir al sindicato. En consecuencia, se inició el hostigamiento contra sus militantes en la práctica totalidad de las localidades donde existían grupos federados a la FIJL. En Bilbao y Granada fueron forzados sus archivos,3 sufriendo el robo de documentación interna. En poco más de un año, se consiguió sacar de los sindicatos a la totalidad de los militantes de la FIJL, puestos fuera de juego por expulsión directa, agobio o puro asco. Se conjuraba así el fantasma de una eventual radicalización de la CNT, que volverá a tomar cuerpo inmediatamente, como veremos, con aquella minoría de militantes partidarios de apoyar a los presos por el atraco de Córdoba.

En cuanto a la FIJL, quedará demonizada en la memoria del anarquismo oficial, e iniciará una andadura propia e independiente. Hasta ese momento, la federación juvenil había sido una especie de cristalización extrema del sectarismo propio del anarquismo oficial. Su existencia había girado sobre la creencia errónea de que era posible una práctica más «radical» sin modificar los presupuestos de la CNT. De hecho, como afiliados al sindicato, los militantes de la FIJL defendían la ortodoxia cenetista con feroz dogmatismo, de ahí que fueran tan fácilmente manipulables por los sectores «puristas». Su inmolación a manos de los que querían un sindicato de perfiles más amables y «civilizados» dejará a la FIJL absolutamente desorientada y girando en el vacío, hasta que abrace el insurreccionalismo como tabla de salvación. Pero detrás de los miembros de las JJLL se irán muy pronto sectores más amplios de jóvenes cenetistas asqueados después de haber batallado —durante años en muchos casos— contra una burocracia inamovible.

1.2. El antagonismo juvenil

El anarquismo oficial estipulaba en sus congresos, con gran delicadeza excluyente-incluyente, que el «Movimiento Libertario» estaba formado por la CNT, la FAI, la FIJL y Mujeres Libres. Pero lo cierto es que la realidad era más compleja, y con sus muchas facetas cambiantes venía a alterar la comodidad de ese esquema burocrático y sectario. Fuera de las fronteras perfectamente delimitadas de las organizaciones formales del anarquismo, se había extendido un poco por todas partes un movimiento más difuso y heterogéneo, cuyos embriones habían aparecido a mediados de los ochenta. Se concretaba en okupaciones, fanzines, distribuidoras, grupos musicales, colectivos y grupos de afinidad… así como en su participación en movimientos más amplios como el antimilitarista, que despega por las mismas fechas con la campaña por la Insumisión. Esta constelación, ya se reivindicara anarquista o autónoma, había nacido al margen del añejo obrerismo del anarquismo oficial, y se movía entre múltiples coordenadas definidas por lo general con el «anti» —antisexista, antirrepresivo, antimilitarista, antifascista, antitaurino, etcétera—, y con el convivencialismo juvenil como hilo conductor. En estas redes se apoyaban publicaciones emblemáticas como SabotajeResiste, El AcratadorLa Lletra A o Ekintza Zuzena, entre otras. Dada su incapacidad para construir instancias de coordinación y trazar líneas comunes de acción, una parte de ese movimiento juvenil seguía teniendo a la CNT como un referente cuando menos respetado, por su estabilidad y su aureola mítica.

Sin embargo, en diversos lugares el antagonismo juvenil tuvo un peso específico propio que superaba al del anarquismo oficial. Es banal señalar a Euskadi como excepción en este caso, siendo como ha sido una excepción en casi todos los aspectos. Es sabido que allí la guerra social ha tenido un desarrollo diferenciado, y los temas que la epidemia de rabia reintrodujo después de décadas en el anarquismo ibérico, como la violencia o la cárcel, no han dejado allí de ser la realidad cotidiana de miles de personas, y no de reducidos círculos de activistas. Se trata por tanto de un contexto tan específico que resulta inevitable dejarlo al margen de esta historia, a pesar de la presencia en Euskadi de un antagonismo juvenil surgido con fuerza a mediados de los ochenta, que de hecho inspiró en muchos aspectos al del resto del Estado y le dotó de numerosos referentes.

Por falta de tiempo y espacio no podemos detenernos en todos los lugares que quisiéramos. Valencia fue, por ejemplo, un foco importante de okupaciones, aparte de que allí se publicó a comienzos de 1997 el mítico Todo lo que pensaste sobre la okupación y nunca te atreviste a cuestionar, primer texto autóctono que contenía las ideas que la epidemia de rabia desarrolló después, y que se situaba a años luz tanto de las liturgias del anarquismo oficial como de la incipiente espectacularización del movimiento okupa. Así podríamos seguir citando algunos sitios dignos de mencionarse, pero por las limitaciones de este trabajo queremos centrarnos en dos puntos de máxima condensación del antagonismo juvenil, que tendrán una fuerte influencia en los desarrollos que se produjeron después en el resto del estado. Hablamos de dos metrópolis: Madrid y Barcelona.

En Madrid se asistió a un caso particular. Allí el antagonismo juvenil logró dotarse de instancias de coordinación desde fecha muy temprana, y esas estructuras duraron prácticamente una década. Se trata de la coordinadora de colectivos Lucha Autónoma, fundada en 1990 por la confluencia de las primeras hornadas de okupas madrileños y de upos juveniles desgajados de las organizaciones de extrema izquierda MC y LCR, cuyo dirigismo había terminado por asquearles. Así nació una organización singular que, si bien no logró trascender el ámbito madrileño, dio pie a verdaderas dinámicas de lucha y «autoorganización», por emplear el lenguaje de la época. LA no escapó a una fortísima estetización común a todo el movimiento, y que de hecho era uno de sus elementos constituyentes. Fue una organización de marcado carácter activista que funcionó como cajón de sastre ideológico, rasgo que le permitió crecer en un primer momento, pero que a la postre se volvió en su contra. A la altura de 1997, su propia maduración y la falta de puesta en común habían conducido al desarrollo de posturas divergentes en su seno. Esto produjo una crisis saldada con la autodisolución en 1998. Al poco tiempo se intentó refundar, bajo los presupuestos del post-operaismo italiano, una LA «emancipada» de sus componentes anarquistas y autónomos «tradicionales», pero este paso en el vacío se saldó con un rápido y discreto fracaso. Por lo demás, esta organización no agota el panorama del antagonismo juvenil madrileño durante los años noventa, pues fuera de ella siguió existiendo una amplia constelación difusa de grupos, casas okupadas, distribuidoras, colectivos y demás. Sin embargo es justo reconocer que LA fue un referente fundamental en Madrid durante toda la década, hasta el punto de que el cierre en falso de su experiencia ha tenido secuelas negativas que son patentes, diez años después, en las fracturas internas de los movimientos madrileños.

En cuanto a Barcelona, no creemos que la aparición en ella de un vigoroso antagonismo juvenil se pueda disociar de la tradición de rebeldía de la misma ciudad y su periferia, cuyo último eslabón habían sido las luchas obreras y vecinales de los años setenta. Al contrario de lo ocurrido en Madrid, allí el movimiento se estructuró en redes informales con base en el tejido social de los barrios, en las casas okupadas y en afinidades personales entre compañeros. Este medio político se desarrolló al margen de cualquier influencia de la CNT catalana, que desde principios de los noventa estaba demasiado ocupada autodestruyéndose y dando el habitual espectáculo mafioso de los cismas cenetistas. El primer hito destacable del movimiento barcelonés está en la campaña desarrollada contra los fastos del 92. A partir de ella empieza a tomar cuerpo y a recurrir cada vez más a la okupación como forma de agregación y lucha. El número de inmuebles «liberados» llegará a alcanzar así una masa crítica sin igual en el Estado. Esa efervescencia terminará dando lugar a un salto cualitativo en 1996, en torno a la okupación y desalojo del ya desaparecido cine Princesa, situado en pleno centro de Barcelona. Después de siete meses de exhibir ante toda Barcelona una dinámica de actividad imparable, los okupas del Princesa fueron desalojados en una suerte de asedio medieval en el que a la policía le llovió de todo. La posterior manifestación de protesta reunió a miles de personas y terminó en uno de los disturbios más grandiosos que recuerdan los compañeros barceloneses. La convulsión que se vivió en Barcelona fue retransmitida en directo a todo el estado. Los ecos del Princesa se vieron reforzados en marzo de 1997 por otro desalojo de gran alcance mediático, el de La Guindalera en Madrid, donde fueron detenidas más de cien personas.

Los hechos del Princesa y de La Guindalera fueron seguidos por una oleada de okupaciones en todo el país, la mayor parte de ellas efímeras por la rápida intervención de la policía, que sin duda recibió instrucciones de no permitir que cundiera el ejemplo. El Estado había empezado a preocuparse, como lo demostraba el hecho de el nuevo Código Penal aprobado en 1996 estableciera penas muy superiores para el delito de «usurpación». La franja libertaria del antagonismo juvenil tuvo por primera vez un espejo donde mirarse que ya no era el de la CNT, donde aparecía siempre como la hermanita pequeña. Había alcanzado la mayoría de edad y su pequeño mundo había irrumpido en el telediario. A partir de ahí podía empezar a mirar a la CNT con cierto distanciamiento. Sin que se produjera por el momento ruptura alguna, la crítica empezó a desarrollarse de manera larvada; o bien se empezó a prestar oídos más atentos a la crítica de compañeros que habían desmitificado el cenetismo tiempo atrás, si es que alguna vez habían llegado a creérselo.

Por otra parte, y lo que es más importante, la conciencia difusa de haber superado una fase abría las puertas del antagonismo juvenil a la introducción de nuevos temas, ideas y concepciones. Aquí se gestó una nueva contradicción entre posiciones que buscaban la manera de profundizar y radicalizar el enfrentamiento con el Estado y el capitalismo, y otras que tendían más a sublimar tal conflicto en una representación «simpática» e inocua que permitiera «llegar a la gente». Sería una simplificación —en la que por lo demás se incurrió innumerables veces— definir estos dos campos como «revolucionario» y «reformista». El primero de ellos no podía ser efectivamente revolucionario, por mucha voluntad que se pusiera en el empeño, careciendo de un proyecto revolucionario que fuera más allá de los aspectos meramente destructivos (que primaron en todo momento) y en un momento histórico en que la marea de la contrarrevolución que sucedió al 68 no ha empezado aún a bajar. En cuanto al segundo, ni siquiera aspiraba a reformar nada, sino a conservar los islotes restantes del «estado del bienestar», y a obtener la gestión paraestatal de la asistencia en ciertos ámbitos de exclusión social generados por la reestructuración del capitalismo (precariedad, inmigración…). Esta contradicción atravesó al conjunto del movimiento, pero donde se hizo más claramente visible fue en torno a la disolución de Lucha Autónoma y en las disputas madrileñas sobre la legalización de las centros sociales okupados. Poco tiempo después, los grandes encuentros de la antiglobalización escenificarían esta ruptura en forma de representación espectacular, particularmente en la polarización entre «bloque negro» y «monos blancos».

1.3. Un día cualquiera en Cordoba

Hasta aquí hemos expuesto algunos antecedentes, intentando dibujar el contexto sobre el que se extendió la epidemia de rabia. Podríamos haber empezado la narración en este punto, pero al precio de desvirtuar las dimensiones de lo ocurrido. Toda historia ha de tener un comienzo, o por lo menos un detonante, y para nosotros el detonante de esta historia estalló en Córdoba el 18 de diciembre de 1996. Tres compañeros italianos y uno argentino, entonces desconocidos para el movimiento, intentaron atracar una sucursal del banco de Santander. La historia es harto conocida y no vale la pena extenderse. Dos policías municipales quedaron muertas y los cuatro asaltantes fueron apresados. Sus nombres: Giovanni Barcia, Michele Pontolillo, Giorgio Rodríguez y Claudio Lavazza.

En un primer momento fue un suceso más en la portada de los periódicos. Tardó aún en conocerse la filiación anarquista de los atracadores y el hecho de que explicaran su acción como un acto político. Aunque desconocidos en España, eran representativos de los bandazos del movimiento revolucionario italiano en los últimos veinte años. Lavazza había empezado su trayectoria desde muy joven en el seno de las luchas obreras de los años setenta. Como tantos otros militantes italianos, optó por tomar las armas formando en la organización Proletarios Armados por el Comunismo, de corte leninista y orientada a la lucha contra el sistema carcelario. Desde ahí evolucionó hacia posiciones anarquistas, sin salir ya del ámbito de la clandestinidad.

Pontolillo y Barcia eran muy activos en la franja insurreccionalista del anarquismo italiano, que se había gestado en los años ochenta. El primero tenía en Italia una condena pendiente por insumisión al servicio militar, y el segundo estaba encausado en el marco del «montaje Marini», del que hablaremos más adelante. Su compromiso con el anarquismo no era por tanto reciente, y menos aún (como afirmaron algunos con mezquindad) un rasgo de oportunismo calculado para obtener apoyos una vez capturados.

Casi completamente desprovistos de contactos con el anarquismo español, sus voces tardaron aún en llegar hasta el exterior de la cárcel. Lo hicieron finalmente a través de las páginas del Llar, boletín editado en Asturias y alejado de cualquier dogmatismo. El Llar unía a su desconcertante maquetación una factura mucho más limpia que la de los fanzines fotocopiados usuales en la época. Además de ser gratuito y mantener su periodicidad con notable rigor, contaba con una distribución excelente no solo en Asturias sino en toda España, alcanzando a todos los sindicatos de la CNT y a la práctica totalidad de la constelación antagonista: colectivos, distribuidoras, casas okupadas…

Por todo esto el Llar fue el vehículo por excelencia de una polémica de la que la CNT no pudo salir peor parada. Desde el momento en que el boletín asturiano dio a conocer las posiciones anarquistas de los atracadores de Córdoba, se alzaron voces dentro y fuera de la CNT que exigían que el sindicato les apoyara. En honor a la verdad, hay que decir que una parte minoritaria pero significativa de militantes del sindicato estaban a favor de asumir a los expropiadores como presos propios —tal como se había hecho años antes con el preso libertario Pablo Serrano—, y de hecho algunos sindicatos como el de Aviles llegaron a hacerlo. Estos cenetistas, sin abandonar el sindicato, tendieron a agruparse con compañeros procedentes del antagonismo juvenil, formando la primera generación de grupos de la Cruz Negra Anarquista (CNA) en Granada, Villaverde y otros lugares. Su objetivo, aparte de una genérica «lucha contra las cárceles», era el apoyo a los presos anarquistas. Estos grupos fueron un curioso fenómeno de «transición» ya que no partían de una ruptura a priori con la CNT, y de hecho se reunían en sus locales. Pero la desconfianza, cuando no la abierta hostilidad que se encontraron por parte de la organización, les llevó pronto a desengañarse del cenetismo y seguir otros rumbos.

Hechas estas excepciones, en su mayor parte la organización era, más que reticente, abiertamente reacia a prestar ninguna clase de cobertura a los detenidos en Córdoba. Si bien lo que subyacía era el miedo a la criminalización, la negativa no dejaba de envolverse en argumentaciones ideológicas y en una condena implícita a los autores del atraco. Como hemos dicho esta polémica se desarrolló principalmente en las páginas del Llar, con algunas intervenciones desde el periódico cnt, y se mantuvo aún «dentro de un orden» a lo largo de 1997. Pero en la primera mitad de 1998 se producen dos hechos que van a provocar una polarización irreversible. El primero es el comienzo del juicio por el atraco en Córdoba, donde se convoca una concentración de apoyo a los compañeros italianos. Unos chavales llegados de fuera, sin representar a sindicato alguno, se presentan con una bandera de la CNT. Los medios de comunicación hacen hincapié en ello. La CNT se desvincula por completo, acto que le valdrá mayores críticas aún por parte de la incipiente red de apoyo de los expropiadores apresados.

El segundo hecho de importancia fue el desalojo del Centro Social Autogestionado de Gijón (sede del Llar, entre otros colectivos) por parte de la CNT —que tenía el local en usufructo como parte del Patrimonio Sindical Acumulado—, a la fuerza y sin previo aviso. Las pobres razones argüidas por el sindicato no justificaban una acción así, que recordaba poderosamente a los desalojos de casas okupadas, y provocaron verdadera indignación en mucha gente. Las inconfesadas razones de fondo eran las críticas a la CNT que Llar publicaba puntualmente, enviadas por sus lectores. Las formas en que se produjo el desalojo eran además representativas del paternalismo y la superioridad con que se trataba desde la CNT al «otro» movimiento libertario, y no solamente en Gijón. Por eso, fue inmediata la identificación y solidaridad de muchísima gente con el CSA.

A partir de ese momento la polémica sube de tono aceleradamente. La tirada del Llar, que ya de por sí era alta para una publicación contrainformativa, no dejó del aumentar a lo largo de este proceso, y lo mismo podría decirse de sus apoyos. De su último número (septiembre de 1999) se tiraron 7.000 ejemplares. Por las mismas fechas la tirada del periódico cnt era de 3.000 ejemplares, de los cuales un tercio se quedaban acumulando polvo en los sindicatos, que no le daban salida. La distribución capilar e «informal» del Llar se mostró en aquel momento crucial mucho más amplia y eficaz que la de la anquilosada prensa del sindicato.

Por la importancia que tuvo, queremos hacer algunas observaciones sobre aquella polémica, de muy bajo nivel por ambas partes. La CNT hubiera podido ser defendida con un argumento muy simple y difícilmente rebatible: que no tenía ninguna obligación de asumir a unos presos que pertenecían a otra corriente, por añadidura desconocida en España, y que habían actuado de manera unilateral, con métodos ajenos al repertorio cenetista. Algo tan obvio no se le ocurrió a casi nadie. El paso en falso de los cenetistas que intervinieron fue pretender aclarar, sin que nadie se lo hubiera pedido, que los presos de Córdoba no podían ser anarquistas, porque ni sus métodos ni sus puntos de vista coincidían con los de la sacrosanta Organización. Acostumbrados durante mucho tiempo a expedir certificados de pureza anarquista, no dudaron ni por un momento que éste era un caso más en que podían hacerlo. No calibraron —las cabezas no daban para tanto— que la excomunión doctrinal del anarquismo oficial funcionaba bien cuando se empleaba contra cualquier ente situado «a su derecha», pero que las posiciones de los italianos eran mucho más radicales que las suyas, por cuanto defendían el ataque revolucionario inmediato, y encima lo ponían en práctica. Así, los pobres inquisidores se encontraron con la rebelión abierta de un montón de gente que durante años les había aguantado las tonterías en silencio. Trastornados por este imprevisto para el cual su programación no encontraba respuesta rápida, ya no dieron pie con bola, y no se les ocurrió otra cosa que incurrir en condenas morales.

El problema de fondo era que a la CNT se le estaba exigiendo, desde un entorno que la había tenido como un punto de referencia, que estuviera a la altura del extremismo verbal que había desplegado durante años. Como no se estaba discutiendo sobre teorías, sino sobre hechos consumados muy graves que la podían salpicar mediáticamente, la CNT se vio invadida por el pánico, y se puso de manifiesto que su radicalismo era pura verborrea, y que había hecho de la automarginación una forma de integración en el sistema que decía combatir. Lo que se vio en las páginas del Llar a lo largo de muchos meses (conviene aclarar que no se había producido el advenimiento de Internet) fue una reedición de aquel cuento en que un niño, en su inocencia, señala que el emperador está desnudo, y ya nadie puede seguir fingiendo. Pero en este caso el niño se llamaba Michele Pontolillo, y su «inocencia» venía dada por el hecho de que, habiéndose formado en otro lugar, estaba libre de las intoxicaciones y convenciones propias del anarquismo ibérico.

A partir del desalojo del CSA de Gijón la ruptura es ya irrevocable. El Movimiento Libertario con mayúsculas acababa de perder, en cuestión de meses, el monopolio del anarquismo que había defendido celosamente durante dos décadas. Para finales de 1998 hay dos campos perfectamente delimitados. Uno, el del anarquismo oficial, puesto a la defensiva con toda su inercia doctrinaria; otro, el de un anarquismo mucho más radicalizado que ha cristalizado de un golpe a su izquierda, y que por el momento sólo tiene como aglutinadores comunes su rechazo visceral al anterior y el apoyo a los presos de Córdoba.

Las crisis organizativas son fieles compañeras de las encrucijadas históricas, y el anarquismo español —que ha brillado en muchos campos, pero jamás en el de la teoría— ha intentado siempre resolverlas mediante una fuga hacia adelante, por el expediente del activismo. Con esos antecedentes no es de extrañar, viéndolo en perspectiva, que prendiera a toda velocidad lo que se dio en llamar «insurreccionalismo». Ese novedoso campo anarquista y su crítica a la burocratización, el dogmatismo y la inmovilidad del anarquismo oficial, ejercerán en los años posteriores una fortísima atracción sobre los militantes más jóvenes de la CNT, que la irán abandonando en un auténtico éxodo generacional que prácticamente no dejó un sindicato por tocar. Las posiciones insurreccionalistas ejercieron idéntica atracción sobre compañeros del ámbito del antagonismo juvenil, y el peso de estas diferentes procedencias se hará notar en la configuración de sectores «informales» diferenciados, que van a caminar juntos pero no revueltos en los años posteriores.

2. El papel del insurrecionalismo

2.1. La irrupción del insurreccionalismo

En sus cartas al Llar, los compañeros presos por el atraco de Córdoba confrontaban sus posiciones con las de los cenetistas que escribían al mismo boletín. Estas posiciones eran las del anarquismo insurreccionalista,4 que encontraban eco por primera vez en España a través de esas páginas. También a comienzos de 1997 se editó en Barcelona el folleto de Alfredo Bonanno La tensión anarquista. Y eso era prácticamente todo lo que los defensores y detractores del insurreccionalismo en España podían conocer sobre el tema en aquel momento. Eso y el ejemplo práctico de los presos de Córdoba, lo que ya de entrada provocó un malentendido según el cual mucha gente creyó que los planteamientos insurreccionalistas se limitaban a la expropiación, o que el atraco era el método insurreccionalista por excelencia.

Sin embargo, no era la primera vez que se hablaba de insurreccionalismo en la península. Como apunte curioso, diremos que incluso el periódico cnt había publicado ocasionalmente algunos artículos de Bonanno que habían causado la perplejidad, cuando no el escándalo, de muchos lectores. El desaparecido grupo «Revuelta», de Cornellá, llevaba años divulgando informaciones sobre el anarquismo revolucionario en Italia. En su boletín se habían publicado informaciones sobre el desarrollo del montaje Marini,5 ecosabotajes y luchas antidesarrollistas centradas en el TAV y las nucleares, y comunicados de compañeros anarquistas encarcelados como Marco Camenisch. Pero al priorizar las informaciones fragmentarias sobre los textos teóricos, el trasfondo de estas cuestiones quedaba en gran medida desdibujado.

El mismo grupo «Revuelta» difundió por estas tierras la convocatoria del encuentro fundacional de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista (IAI) en 1996, al que de hecho asistieron compañeros de varios puntos de la península. Esa convocatoria había llegado, por ejemplo, a la FIJL cuando todavía tenía a la CNT como centro de gravedad. En aquel momento —previo a los hechos de Córdoba— la federación juvenil acogió la propuesta con cierta desconfianza, debida principalmente a la falta de información. Aunque la invitación ganaba en interés por «aterrizar» en medio de un debate sobre la creación de una internacional anarquista juvenil (que no llegó a tomar cuerpo), se impuso en aquel momento el «miedo a lo desconocido». Algo que debemos lamentar, puesto que esa toma de contacto con la experiencia italiana hubiera favorecido en España una mejor comprensión —para lo bueno y para lo malo— del discurso insurreccionalista, así como una difusión del mismo no hipotecada por los hechos de Córdoba.

Ninguno de estos intentos había prosperado, porque las condiciones ibéricas no lo permitían. El antagonismo juvenil no había alcanzado el grado necesario de maduración, y el anarquismo oficial de putrefacción, como para que se produjera la ruptura en ambos frentes de todo un estrato juvenil libertario. Solo cuando llegó ese momento el discurso insurreccionalista tuvo una penetración real. Pero esta penetración estuvo condicionada en gran medida por circunstancias específicamente ibéricas, que dieron lugar a enormes malentendidos sobre los que volveremos un poco más adelante.

Llegados a este punto, hemos de hacer algunas precisiones. Lo que hemos querido llamar «la epidemia de rabia» fue un intento colectivo, pero no unitario, ni coordinado, por superar la impotencia y la parálisis de los medios políticos que en España se pretendían «anticapitalistas» y «revolucionarios». Si le hemos dado ese nombre un tanto lírico ha sido para no confundir el todo con la parte —ciertamente importante— que corresponde al «insurreccionalismo». Esta variante del anarquismo, desarrollada y puesta a punto entre Italia y Grecia, tuvo una influencia muy destacada en el contexto de la epidemia, determinando en parte su desarrollo. Pero no fue su único componente, ni basta por sí solo para explicarla. La epidemia de rabia fue provocada por dinámicas peninsulares que hemos intentado describir en la primera parte de este escrito. La importación acrítica del insurreccionalismo no fue su causa, sino su efecto.

El insurreccionalismo no fue la única corriente novedosa6 que irrumpió en el campo libertario por la fractura abierta en torno a los hechos de Córdoba. Una vez roto el monopolio ideológico que ejercía en ese campo el anarquismo oficial, a través de la misma grieta empezaron a filtrarse posiciones e ideas diversas. Algunas, como el primitivismo, demostraron no ser más que efímeras modas ideológicas. Otras, como la crítica antiindustrial, han demostrado mayor solidez teórica. Se desenterraron viejas corrientes marxistas como el consejismo, y con todo el voluntarismo del mundo se quiso creer que eran de rabiosa actualidad. Aunque no era así, su difusión sirvió al menos para debilitar el anticomunismo ancestral del anarquismo español: descubríamos ahora un Marx mucho más cercano a nosotros, que no era ni el patriarca de la escolástica leninista ni el satanás caricaturizado de la anarquista. En este sentido la teoría situacionista, accesible por primera vez en español en su práctica totalidad gracias al esfuerzo de Literatura Gris, causó también un fortísimo impacto sobre nosotros.

Resumiendo, a partir del 98, y durante al menos cinco años, se barajaron muchísimas ideas a un ritmo vertiginoso. Como ya hemos señalado, en torno a esa fecha se produjo una mutación general de todos los movimientos situados más allá de la izquierda institucional, y no solamente del anarquismo. Esta transformación abrió espacios de debate donde antes no los había, y obligó a una puesta al día generalizada. Por eso se vio acompañada por una explosión editorial «antagonista» sin precedentes desde los años setenta. Un fenómeno característico de aquel momento —inmediatamente anterior a la irrupción de Internet— fue la extensión del libelo o folleto fotocopiado como soporte de textos más extensos y profundos que los que solían publicarse en los fanzines y boletines al uso. Desligado de la obligación de servir de «portavoz» a tal o cual grupo o colectivo, el libelo fue un excelente vehículo de comunicación que, por su bajísimo coste y por su facilidad de reproducción, aceleró enormemente la circulación de ideas.

Así fue rescatada la memoria, teórica y práctica, de muchas luchas y momentos hitóricos que habían sido interesadamente olvidados, tergiversados o exorcizados en las tradiciones de la extrema izquierda española. Importantes lecciones de historia que nos hicieron darnos cuenta de que no veníamos de la nada. Por otra parte, al hilo de la recuperación de la memoria de experiencias armadas antiautoritarias —MIL, Comandos Autónomos, Rote Zora y un largo etcétera— la violencia política dejó de ser un tema tabú dentro del movimiento libertario. En resumen, se pasó con mucha rapidez de una falta absoluta de materiales e información a una sobreabundancia de ellos, lo que provocó más de un atracón indigesto. La epidemia de rabia se nutrió también de esos temas, lecturas e ideas, que estuvieron presentes en ella en mayor o menor medida.

Queremos aclarar con esto que el tema de este artículo no es el insurreccionalismo en sí, sino la recapitulación y el balance crítico de una experiencia colectiva prolongada durante una década, en la cual tomaron parte personas que no se consideraban insurreccionalistas, y muchas ni siquiera anarquistas. Si hemos de precisar la relación entre esa experiencia —que sería abusivo calificar de «movimiento»— y el insurreccionalismo, diremos que todos sus componentes terminaron girando en torno a cuestiones centrales planteadas por este último. El insurreccionalismo no impuso todas las respuestas como hubiera hecho un dogma al uso, pero sí planteó las preguntas a las que todos intentábamos responder en esos años. En este sentido hemos afirmado, en la primera parte de este artículo, que las ideas insurreccionalistas fueron en aquel momento «punto de cita y común denominador».

Por eso, el relato que nos hemos propuesto hacer resultará más claro si abordamos algunos aspectos relevantes del insurreccionalismo. Pero es necesario aclarar que éste distaba mucho de ser una doctrina estructurada, máxime cuando carecía de instancias organizativas centrales que velaran por su «pureza». Esto dificulta su análisis crítico, que vamos a ensayar no obstante en base a algunos textos que nos parecen representativos, y sin pretender que el tema se agote en ellos.

2.2. ¿Un individualismo vanguardista?

El insurreccionalismo venía a afirmar que el ataque revolucionario contra el capital y el Estado era posible por sí mismo, aquí y ahora, independientemente de que la coyuntura histórica favoreciera o no una transformación radical de la sociedad. Según Bonanno, el sistema había alcanzado un nivel de complejidad que hacía imposible cualquier previsión estratégica,7 por lo que solo cabía someterlo a un hostigamiento continuo en aquellos flancos donde a juicio de los revolucionarios se le causara un mayor daño o existieran más posibilidades de extensión de la lucha.

Una vez efectuado este descuelgue de los condicionantes históricos y sociológicos —de manera más o menos abierta según el teórico insurreccional del que se trate—, el sujeto revolucionario protagonista del ataque solo podía ser el propio anarquista, es decir, el individuo en lucha contra el sistema que le oprime. Este «rebelde» es designado con diversos nombres en la literatura insurreccional, pero constituye uno de sus referentes teóricos centrales e invariables.

Así, el insurreccionalismo llevaba consigo un fuerte componente individualista. Por el contrario, renunciaba a designar con claridad a un sujeto colectivo susceptible de llevar adelante el ataque contra el sistema, más allá de vagas alusiones a los «oprimidos», los «explotados» o los «excluidos». La escasa estructuración de las teorías insurreccionalistas, unida a su vaguedad, dejaba un amplio margen para atribuir a tal o cual figura sociológica la misión de acabar con el tinglado capitalista, o cuando menos de llevar adelante un enfrentamiento a tumba abierta y sin componendas. Así, en el caso español hubo quien creyó que este papel correspondería a los presos y hubo quien quiso volver a las viejas esencias del proletariado revolucionario. Algunos desarrollos más recientes han encontrado un sujeto de recambio en los excluidos que se apiñan en las periferias metropolitanas, sobre todo después de las revueltas francesas de 2005.8 Nada de esto es suficiente, sin embargo, para compensar la base individualista de esta ideología —plenamente asumida, por lo demás— ni para fundamentar una lucha colectiva, aunque no faltaron intentos en este sentido.

Dentro de la concepción insurreccionalista, la renuncia a cualquier proyección estratégica y la comprensión de la guerra social como un ajuste de cuentas estrictamente privado, otorgaban a la acción un valor intrínseco. Ahora bien, la acción insurreccionalista se desdoblaba en dos modalidades, perfectamente diferenciadas por varios autores del gremio, aunque las nombraran de diversas maneras. Las definiremos aquí como «ataque difuso» y «radicalización de las luchas». Ambas actuaban como sucedáneos de la perspectiva estratégica a la que el insurreccionalismo había renunciado voluntariamente. El ataque difuso venía a ser una práctica del sabotaje desligada de cualquier conflicto o reivindicación concretos. Al alcanzar a todos los aspectos de la vida, la dominación ofrecía múltiples flancos, en cualquiera de los cuales podía ser golpeada.

La «radicalización de las luchas» tenía ya otras connotaciones. Aquí el insurreccionalismo revelaba un trasfondo que solo podemos calificar de vanguardista. Para explicarlo nos vamos a permitir citar algunos textos, que hemos elegido como significativos dentro del ámbito del pensamiento insurreccionalista:

«Todo objetivo específico de lucha reúne en sí, pronta a estallar, la violencia de todas las relaciones sociales. La trivialidad de sus causas inmediatas, se sabe, es el ticket de entrada a [sic] las revueltas en la historia.

¿Qué podría hacer un grupo de compañeros frente a situaciones similares? (…)

[…] está bastante claro que la interrupción de la actividad social se mantiene como un punto decisivo. Hacia esta parálisis de la normalidad debe dirigirse la acción subversiva, cualquiera sea la causa de un choque insurreccional. […] La práctica revolucionaria estará siempre por encima [de] la gente. […] son los libertarios quienes pueden, a través de sus métodos (la autonomía individual, la acción directa, la conflictividad permanente), impulsarlos [a los explotados] a ir más allá del modelo de la reivindicación, a negar todas las identidades sociales […],

«Por el momento no se puede llamar precisamente “remarcable” a la capacidad de los subversivos de lanzar luchas sociales […]. Queda la otra hipótesis […], la de una intervención autónoma en luchas —o en revueltas más o menos extendidas— que nacen espontáneamente. […] Si se piensa que cuando los desocupados hablan de derecho al trabajo se debe actuar en esa línea […] entonces el único lugar de la acción parece ser la calle poblada de manifestantes.» (Ai ferri corti)9

«Abrir un abanico de posibilidades concretas hacia la destrucción del poder significa vincular la tensión de la insurgencia individual a todos aquellos momentos que en lo social mismo, más allá del operar anarquista, toman valor de expresiones de la autodeterminación ó de ruptura con el orden impuesto. Tal vínculo, pero, excluye toda instrumentalización, todo vanguardismo. Los anarquistas do tienen nada que enseñar sobre la revuelta contra el orden constituido. Asi que el vinculo que se da entre la tensión anarquista y las fuerzas sociales rebeldes se materializa como estimulo a la radicalidad de la lucha y de la rebelión, acentuando unos elementos de la autodeterminación «prospectando otros.» (Constantino Cavalleri)10

«[…] habrá que construir grupos de afinidad, constituidos por un número no muy grande de compañeros […].

Los grupos de afinidad pueden a su vez contribuir a la constitución de núcleos de base. El objetivo de estas estructuras es la de sustituir, en el ámbito de las luchas intermedias, a las viejas organizaciones sindicales de resistencia […].

Cada núcleo de base está constituido casi siempre por la acción propulsiva de los anarquistas insurreccionalistas, pero no está constituido sólo por anarquistas. En su gestión asamblearia los anarquistas deben desarrollar al máximo su función propulsiva contra los objetivos del enemigo de clase.

»[…]

»E1 campo de acción de los grupos de afinidad y de los núcleos de base está constituido por las luchas de masas.

»Estas luchas son casi siempre luchas intermedias, las cuales no tienen un carácter directamente e inmediatamente destructivo, sino que se proponen a menudo como simples reivindicaciones, teniendo el objetivo de recuperar más fuerza para desarrollar mejor la lucha hacia otros objetivos.» (Alfredo Bonanno)11

Todos estos enunciados —y muchos otros que podrían citarse— comparten un rasgo común: el desprecio absoluto hacia la autonomía de las luchas sociales y los intereses y necesidades inmediatas de la gente que las impulsa, así como la voluntad claramente parasitaria de utilizar esas luchas como platalorma de la propia ideología. Y es que, tal como se expresa con todo cinismo en Ai ferri corti, «no se puede llamar precisamente “remarcable” a la capacidad de los subversivos de lanzar luchas sociales». Por tanto habrá que lanzarse sobre aquellas que puedan surgir «espontáneamente» fuera de los reducidos ámbitos subversivos. Por no extendernos más, dejamos al lector la tarea de desarrollar las implicaciones de estos posicionamientos.

Bloqueado entre el «ataque difuso» y la «radicalización de las luchas», el insurreccionalismo no contemplaba la vía que hubiera resultado de mayor interés: la de una práctica del sabotaje guiada por consideraciones estratégicas planteadas sobre intereses colectivos, no condicionada necesariamente por la existencia previa de movimientos sociales, pero en todo caso atenta a su surgimiento y respetuosa con ellos y sus circunstancias.

Hemos repasado brevemente las respuestas que daba el insurreccionalismo a las cuestiones de la práctica revolucionaria y del sujeto que habría de llevarla adelante. No podemos cerrar este breve resumen —que no puede agotar el tema— sin abordar su visión sobre otro problema clave: el de la organización. En primer lugar, porque las ideas insurreccionalistas sobre este punto constituían tal vez el aspecto de mayor interés y originalidad de esta corriente. En segundo lugar porque, en el caso ibérico, la crítica insurreccionalista hacia las formas de organización tradicionales y sus propuestas positivas en este terreno causaron la mayor impresión sobre nuestra generación de militantes. Fueron, de hecho, lo que más favoreció en aquel momento la difusión de este discurso.

La propuesta organizativa del insurreccionalismo giraba en torno a la llamada «organización informal». Según sus planteamientos teóricos, la organización informal no aspiraba a perdurar en el tiempo ni a conquistar ninguna clase de hegemonía. Por ello, podía prescindir de siglas y de toda la parafernalia proselitista habitual. La organización informal estaba —por emplear una expresión hoy de moda— «en construcción permanente». Nacía de las relaciones de afinidad, confianza y conocimiento mutuo entre compañeros. Tomaba cuerpo en torno a tareas y proyectos puntuales, momentos de acuerdo o situaciones concretas de conflicto. En ella, la comunicación y el acuerdo debían darse de manera fluida y no mediante congresos, delegaciones, reuniones periódicas, etc. La idea motriz era reservar íntegramente la autonomía de cada grupo e individuo, que no debía ser sacrificada en aras de su unificación bajo lo que Bonanno llamaba «organización de síntesis».

Con todo lo que esto tiene de discutible, nos gustaría destacar una serie de implicaciones positivas que contenía este planteamiento. En primer lugar, desacralizaba de un golpe las formas organizativas. No solo las formas organizativas concretas del anarquismo ibérico, sino las formas organizativas en sendo genérico, abstracto. Permitía volver a pensar la organización como un medio, no como un fin en sí misma. Como algo, por tanto, que podía y debía evolucionar —y llegado el caso, desaparecer— al compás de las transformaciones históricas y las condiciones de la lucha. Volvía a poner los aspectos cualitativos por encima de los cuantitativos. Por todo ello, desbloqueaba el problema de la organización y lo abordaba con una flexibilidad que dentro del anarquismo ibérico se había extinguido por completo. Se abrían así las puertas para una experimentación creativa con las formas de organización.

En segundo lugar, dentro de la organización informal no había lugar para el militantismo. Por decirlo de otro modo: no había lugar para la alienación con respecto a la propia militancia. La organización informal no sometía al militante a la presión de unos ritmos decididos en instancias de coordinación superiores; no le hacía sentirse como un gusano que tenía que estar a la altura de la «grandeza» de la organización y de su historia mitificada; permitía volver a cuestionarlo todo en cualquier momento. La organización informal impedía, en resumen, la aparición de un fetichismo de la organización.

Por último, el planteamiento de la organización informal afectaba de lleno a una cuestión que en nuestros medios se había obviado por completo, como era la calidad de las relaciones humanas establecidas en el seno de la organización. Ya no era la posesión de un carnet o el sometimiento a unos «principios, tácticas y finalidades» lo que nos convertía en «compañeros» de personas en realidad desconocidas. Para la organización informal, la relación de solidaridad, de compañerismo, venía determinada por el conocimiento recíproco, directo, por la discusión y la colaboración práctica. Era por tanto una relación concreta, y no abstracta como lo había sido hasta entonces en muchos casos.

Se trata, como hemos dicho, de implicaciones positivas que estaban contenidas, en potencia, dentro del concepto de organización informal. Por lo general, no eran desarrolladas por los textos insurreccionalistas, y se tradujeron más bien en las experiencias de aquellos que intentaron plasmar en la práctica las formulaciones —a menudo muy vagas— de la organización informal.

2.3. La deriva ibérica de las ideas insurreccionalistas

En el momento de su salto a la península Ibérica, el insurreccionalismo venía a ser una nebulosa de posiciones, maduradas colectivamente entre Italia y Grecia, en torno a las cuales había un cierto consenso de los compañeros de este ámbito. En Italia, ese discurso se había desarrollado gradualmente desde la década de los setenta, dentro de la trayectoria de lucha de un sector del anarquismo italiano que acumulaba la experiencia de varias generaciones de compañeros. Sin ser ninguna cumbre del pensamiento revolucionario, lo cierto es que para los italianos el insurreccionalismo tenía una riqueza de matices que aquí estuvimos muy lejos de apreciar. Y ello porque nacía como formulación teórica de una experiencia previa que brindaba ciertos puntos de referencia, ciertos sobreentendidos, de los que aquí se carecía. Los italianos tenían claro que esas ideas formaban parte de un proceso abierto, en curso, y por tanto estaban sujetas a debate y evolución. Sin embargo en España, desde el primer momento, esas ideas fueron asumidas en bloque como un corpus doctrinal cerrado al cual solo le restaba ser puesto en práctica: una ideología más. Este tipo de recepción, que tuvo consecuencias muy negativas, venía determinada por dos factores.

El primero de ellos fue coyuntural: el insurreccionalismo no se filtró de manera gradual a través de un proceso de debate, sino que «irrumpió» en medio de la agria polémica derivada de los hechos de Córdoba, en la cual apenas hubo lugar para matices o equidistancias. El segundo factor era estructural: el dogmatismo inherente al movimiento libertario español, ya fuera en su variante tradicionalista o en la juvenil. Toda idea novedosa era vista con desconfianza. No existía la más mínima conciencia de la necesidad y el valor de la teoría, lo cual no es de extrañar dadas las tradiciones antiintelectuales del anarquismo ibérico. Rigidez dogmática e indigencia teórica caminaban de la mano, y eran causa y efecto de la ausencia de una tradición de debate crítico, que no encontraba espacios para desarrollarse. Lo primero que aprendía cualquier militante era a considerar el «movimiento» o la «organización» como algo inmutable, eterno, incuestionable hasta en sus aspectos secundarios. Esta falta de flexibilidad del anarquismo ibérico, su incapacidad para integrar nuevos enfoques, determinó también en parte la violencia de la ruptura.

Esta impronta la arrastrábamos todos en mayor o menor medida, y por tanto no es de extrañar que el insurreccionalismo quedara reducido de manera inmediata a una especie de caricatura de sí mismo, útil para levantar de la noche a la mañana una identidad colectiva que se fue haciendo cada vez más autorreferencial. La forma que tuvimos de acogerlo es un indicador de las limitaciones del anarquismo ibérico en aquellas fechas, limitaciones de las que nosotros éramos lógicamente portadores y repetidores. Entre tanta confusión, no servían precisamente de ayuda las pésimas traducciones de los textos italianos (algunos de los cuales eran farragosos ya de por sí), ni el hecho de que nos llegaran con el orden cronológico completamente alterado, dificultando aún más la comprensión de las experiencias de lucha de las cuales procedían.

Para iniciar la crítica del insurreccionalismo ibérico nos servirá una de las pocas aportaciones locales destacables que se produjeron. Se trata del texto 31 tesis insurreccionalistas. Cuestiones de organización, firmado por el Colectivo Nada y publicado a comienzos de 2001. Este texto tuvo su papel en la extensión de la epidemia de rabia hacia los militantes desencantados del anarquismo oficial. Lo que queremos abordar ahora no es tanto lo que se decía en él, como aquello que se obviaba. Y lo que se obviaba era la represión: la lógica y previsible respuesta del Estado a la puesta en práctica de todo lo que el texto defendía en términos abstractos. Lo que cabía esperar del Estado una vez que se pasara al «ataque» y el «enfrentamiento continuado» era ventilado de manera ritual en un párrafo de cuatro líneas, dentro de un texto de dieciocho páginas:

«La organización informal tiene la necesidad de dotarse de medios materiales para combatir la represión. La solidaridad con los [represaliados] ha de ser una constante prioritaria puesto que es la única defensa del revolucionario. La solidaridad con los compañeros represaliados no puede quedarse en una pose o una actividad circunstancial» (tesis número XX).

Y eso era todo. Este olvido, o mejor dicho, esta ingenuidad aterradora en un momento en que ya se habían recibido severos golpes, no fue una falta particular de los autores de las 31 tesis. Estaba más bien generalizada, y el que se reflejara en ese texto era puramente sintomático del grado de inconsciencia colectiva: se partía sin ninguna consideración previa del hipotético alcance de la represión, una vez que determinadas ideas fueran llevadas a la práctica. De ahí se derivaron innumerables imprudencias, faltas continuas de seguridad y discreción, acciones chapuceras y temerarias. Si los italianos tuvieron su «montaje Marini», con el cual se intentó acabar con ellos de un solo golpe ejemplar, aquí hubo una cadena de golpes represivos que detallaremos más adelante. La historia de la epidemia de rabia puede verse, de hecho, como una secuencia de caídas de compañeros, cada una de las cuales jalona una etapa. La represión, con la que apenas se contaba, terminó convirtiéndose en factor determinante de todo el proceso.

Las 31 tesis no eran en realidad más que un castillo en el aire, por cuanto lo fiaban todo a la aparición de unos hipotéticos «movimientos sociales autónomos» sumamente radicales que no llegamos a ver en parte alguna (excepto quizá en las prisiones). Pero por lo menos las 31 tesis expresaban sus aspiraciones en términos de lucha colectiva, algo que con el tiempo se fue haciendo cada vez menos frecuente.

Y es que tras los momentos de entusiasmo inicial, comenzó a hacerse patente que la extensión de la lucha no iba a producirse con tanta facilidad como se había esperado. Una cierta frustración se extendió cuando, tras el climax de Genova y la ejecución televisada de Carlo Giuliani, decayó el turismo antiglobalizador y sus elementos más moderados lograron contener a los bloques negros. El espectáculo de la revuelta ya no daba más de sí. El final del ciclo de luchas carcelarias de 1999-2002 también contribuyó poderosamente a este sentimiento. Entonces se empezó a echar mano del «individuo en lucha», el «rebelde social» que como figura retórica había estado agazapado desde el primer momento, y que empezó ahora a levantar cabeza, cobrando un protagonismo creciente por encima de los sujetos colectivos adormecidos.

No sabemos en Italia, pero en el caso español el «rebelde» del ideal insurreccionalista era un héroe trágico. Su heroísmo residía en el esfuerzo continuado por liberarse de cualquier adherencia sistémica. Su tragedia derivaba de las consecuencias prácticas y directas de semejante compromiso, y de una relación de fuerzas tan dispar que no dejaba lugar a esperanza alguna. El «sistema» era una sombra que golpear, el pretexto que ponía en marcha la personal odisea del individuo en lucha. De ahí que tantos escritos nacidos de esta corriente, hasta hoy mismo, estén plagados de imperativas exhortaciones a la acción, a la ruptura violenta de las rutinas cotidianas, a la «coherencia», a la autosuperación para escapar del rebaño, a vencer el miedo, etcétera.

Este «individuo en lucha», carente de orientación estratégica y de puntos de referencia colectivos, estaba obligado a buscar las motivaciones de su rebelión en su propio interior. Así se inició un significativo deslizamiento existencialista, claramente apreciable en muchos textos y panfletos, y en particular en los de aquellos que siguieron la estela de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias. La rabiosa retórica habitual de textos, comunicados y panfletos comenzó a llenarse de una lírica subjetivista de la peor especie. Se citaba indiscriminadamente, y casi siempre de segunda mano, a cualquier autor con aureola de maldito. Pero se recurría sobre todo a lo peor de la Internacional Situacionista, esto es, al misticismo hedonista de Vaneigem. El libro (¿?) Afilando nuestras vidas, editado por la FIJL en 2003 resulta un buen testimonio de este estado de confusión mental colectivo, yuxtaposición de muchas confusiones individuales. El siguiente paso lógico era la apología del nihilismo, de la irracionalidad y hasta del suicidio, expresada por publicaciones cada vez más ilegibles y autorreferenciales.

Por otra parte, aunque en los textos más elaborados del insurreccionalismo se había puesto buen cuidado en matizar que «acción» no significaba necesariamente acción violenta o ilegal, lo cierto es que su apología de la acción en sí y para sí condujo directamente a un fetichismo de la violencia que valoraba la acción ilegal por encima de cualquier otra. Este fetichismo se hacía claramente visible en las ilustraciones de los diversos boletines, plagadas de molotovs y de armas de fuego. Fetichismo tanto más triste por cuanto el nivel de violencia realmente ejercido nunca estuvo a la altura de los llamamientos retóricos a una violencia cataclísmica, desaforada, total, que haría tabla rasa con todo y no dejaría títere con cabeza.12

Así, cuando se empezó a practicar de manera sistemática el «ataque difuso», se creía sinceramente que estas acciones se explicaban por sí mismas y tenderían a extenderse cada vez más. La masa anónima estaba en realidad llena de saboteadores potenciales, hartos de la alienación cotidiana, que seguirían el ejemplo y lo llevarían cada vez más lejos. Nada de esto ocurrió, y el «ataque difuso» fue degenerando progresivamente en simple manifestación de rabia en el mejor de los casos, vandalismo desorientado, rito de identificación grupal o pasatiempo beodo en el peor. La cantidad de destrozos, eso sí, fue ingente, de lo cual dan fe las numerosas «cronologías» de acciones que se publicaban en boletines diversos, hasta que alguien cayó en la cuenta de que la policía también las leía con interés. En cuanto a la inserción en luchas sociales reales de militantes fuertemente ideologizados bajo la influencia insurreccionalista, fue problemática y en ocasiones hasta negativa. En ello influía el desprecio de estos militantes hacia cualquier clase de reivindicación parcial, así como el vanguardismo intrínseco a la ideología insurreccionalista, que ya abordamos más arriba. La principal excepción a esta norma fueron las luchas carcelarias iniciadas en 1999, de las cuales hablaremos más adelante.

Dentro de esta pésima adaptación española del discurso insurreccionalista, la noción de «organización informal» se vio en algún momento reemplazada por la de «informalidad organizativa», que invertía significativamente los términos trocando sustantivo y adjetivo. El acento pasaba de estar en la organización a estar en la informalidad, con las consecuencias que es fácil imaginar. Hablar de organización se fue haciendo cada vez más difícil. Creemos que influyó en ello el condicionamiento de tantos militantes que habían crecido oyendo nombrar a la CNT no como una organización, sino como La Organización. Las palabras son importantes y, después de la ruptura, en muchos ámbitos el asco hacia los ritos y los mitos del anarquismo oficial se hizo extensivo a la noción misma de organización. Y junto con esa noción se fueron devaluando otras que la acompañan como las de comunicación, abnegación, compromiso, responsabilidad, esfuerzo y trabajo en pos de los objetivos libremente elegidos. En ello tuvo también su papel la deriva existencialista que ya hemos mencionado, y más concretamente el discurso del «placer» —enésimo refrito de Vaneigem— según el cual las cosas se hacían por gusto, o no se hacían: en eso llegó a derivar la crítica de la alienación de la militancia. Los discursos antiorganizativos, en fin, hicieron mella en unas redes ya maltrechas, acelerando la atomización y el aislamiento.

La «informalidad», por lo demás, se hacía extensiva a la vida cotidiana. Queriendo huir de la explotación laboral, y más genéricamente del «rebaño» apacentado por el sistema, se caía en formas de vida extremadamente precarias y tribales, de las cuales se hacía luego la correspondiente apología. Así se pasaba de la crítica de la precariedad a la exaltación del precarismo. Todo ello solía venir acompañado de la correspondiente parafernalia estética, con lo cual la «informalidad» iba tomando claramente la forma de círculos cerrados cada vez más aislados y estrechos.

En general, cada enunciado del insurreccionalismo tuvo una traducción grotesca en suelo ibérico, o al menos esa es la percepción colectiva que ha quedado. Muchos compañeros definen este fenómeno con una curiosa expresión: «la informalidad mal entendida». Esta expresión ha hecho fortuna sin que se haya reflexionado acerca de ella. Presupone ante todo que existía una «informalidad bien entendida», que no obstante nunca es definida con precisión por nadie, y mucho menos puesta en práctica y socializada de inmediato, cuando han sobrado años para ello. Y es que no hay «informalidad» que valga, ni bien ni mal entendida: esta noción se acuñó para huir de aquella otra de «organización». Por otra parte, si las cosas fueron «mal entendidas», se deduce que el problema estuvo en nosotros y nuestras circunstancias, y no en los planteamientos insurreccionalistas tal como nos llegaron de Italia, los cuales ni siquiera a fecha de hoy serían criticables. Nosotros afirmamos, por el contrario, que una buena parte de los tropiezos posteriores estaban inscritos en la debilidad de esos planteamientos teóricos: en su incapacidad para el análisis de la realidad en que nos movíamos, cuando no en el desprecio de la misma; en su raíz individualista; en su vanguardismo mal disimulado; en su deliberada vaguedad; en su falta de articulación y de rigor. Que en el contexto italiano —por lo demás tan idealizado— estas ideas dieran más de sí, se debe precisamente a eso: al contexto. Un contexto más rico, más amplio, con continuidades generacionales que aquí han faltado, con una mayor sedimentación de luchas, de experiencias, etcétera. Esas ideas no valían demasiado en abstracto, en «estado puro», y fue precisamente así como las recibimos, completamente disociadas de las experiencias que les habían dado sentido.

Ahora bien, no dejaremos que todo quede sepultado bajo un manto de negatividad. Las ideas insurreccionalistas jugaron un papel positivo, y nunca nos cansaremos de decirlo. No se equivocaban los que entonces las abrazaron y difundieron: rompieron muchos bloqueos que nos asfixiaban, y pusieron un hierro al rojo sobre el adormilado anarquismo oficial. Lo erróneo sería persistir hoy en posiciones que han sido agotadas en la práctica, que no dan más de sí. Y, con todo, el insurreccionalismo enunciaba ciertas verdades que hoy nos parecen avances sin vuelta atrás. Avances que no son suficientes por sí solos, pero sí necesarios para ir construyendo otras cosas. Entre éstos, ya hemos mencionado la comprensión dinámica de la organización y el rechazo de la alienación militantista. Quisiéramos añadir ahora la idea de que en las condiciones actuales una práctica anticapitalista y subversiva no puede quedar anclada en la espera de las «masas», de la adhesión de sectores amplios de población, ni fiar a ésta todas sus perspectivas de futuro.

Publicado en los números 4 y 5 de Resquicios, 2007-08. (descárgate el pdf)

Notas

[1] Según una estadística interna realizada con posterioridad al VIII Congreso.

[2] Citaremos solo algunas: pactos previos a los comicios sobre los acuerdos que «deben salir»; constitución de sindicatos fantasma (sin el número mínimo necesario de afiliados) o exageración del número de afiliados para acudir a los plenos y congresos con mayor número de votos; redes burocráticas que funcionan a golpe de teléfono; copamiento de comités con el subsiguiente control de los flujos de información; enrpleo sistemático de la calumnia contra el disidente de turno, y muy especialmente de la acusación de «infiltrado»; y un largo etcétera. Uno de los dogmas de la ideología cenetista es que la estructura es perfectamente horizontal y democrática y no existen jerarquías. Este dogma de fe no altera por sí solo la realidad de los hechos: que desde los comités se disfruta de un relativo control de la organización; que se ha generado un cuerpo de «expertos» que son los que suelen acudir a los plenos y plenarias y son, de hecho, los que gobiernan la organización. Como no se admite ni siquiera la posibilidad de la existencia de una «jerarquía», esta jerarquía se camufla, se hace informal, y por tanto resulta aún más difícil de controlar que las de muchas organizaciones «autoritarias», que suelen contar con mecanismos formales para limitar el poder de la dirección.

[3] En tanto que «organización hermana», la CNT acogía a la FIJL en sus locales.

[4] El mismo término «insurreccionalismo» es problemático pues, si bien muchos lo rechazaron como una etiqueta espectacular o una nueva forma de encasillamiento, otros lo asumieron sin mayores complicaciones. Para favorecer una exposición más clara, hemos decidido emplearlo aquí sin demasiados complejos. (N. de los A.)

[5] El «montaje Marini», desarrollado entre 1994 y 2004, fue la principal operación policíaco-judicial por la que se intentó liquidar en Italia a la franja anarquista más combativa. Toma su nombre del fiscal Marini, que, con la intención de poner a los compañeros bajo el signo de un terrorismo espectacular al que son ajenos y poder así castigarlos con mayor dureza, se inventó una fantasmal «organización terrorista» centralizada y jerarquizada, a la que bautizó ORAI (Organización Revolucionaria Anarquista Insurreccionalista). Sobre Alfredo Bonanno, por ejemplo, recayó la acusación de ser el «dirigente» de la inexistente organización. Como resultado del proceso, varios compañeros permanecen encarcelados a fecha de hoy. Aparte de varios folletos que vieron la luz desde 1997, una buena recopilación de materiales en castellano sobre el montaje Marini está incluida en No podréis pararnos. La lucha anarquista revolucionaria en Italia, Klinamen/Conspiración. 2005. (N. de los A.)

[6] Si bien para nosotros supuso indudablemente una «novedad», hay que señalar que el insurreccionalismo no hacía sino volver a reunir elementos presentes desde mucho tiempo atrás en la tradición anarquista. En el caso del anarquismo español esos elementos —el individualismo, el ilegalismo. la informalidad, etc.— habían quedado en segundo plano por la pujanza histórica de su organización sindical, a la cual quedaron también subordinados en cierta medida. Pero no por ello podría decirse que hubieran estado completamente ausentes: simplemente habían sido soslayados por la historiografía, académica o anarquista. (N. de los A.)

[7] Véase al respecto su escrito «Nueva “vuelta de tuerca” del capitalismo», incluido en la mencionada recopilación No podréis pararnos. Sin embargo, en su texto introductorio para el encuentro de la Internacional Antiautoritaria Insurreccionalista, Bonanno introducía a modo de perspectiva estratégica la idea de que los países del ámbito mediterráneo serían en los años venideros los más propensos a estallidos insurreccionales. Previsión que, más de diez años después de ser formulada, no parece tener visos de realización. (N. de los A.)

[8] Dos textos representativos de esta tendencia son Los malos tiempos arderán, del Grupo Surrealista de Madrid y otros colectivos, y Bárbaros. La insurgencia desordenada, firmado por Crisso y Odoteo y publicado por la Biblioteca Social Hermanos Quero en 2006. Ambos fueron objeto de análisis crítico en el primer y segundo número de Resquicios respectivamente. (N. de los A.)

[9] Ai ferri corti/Etziok bueltarik. Romper con esta realidad, sus defensores y sus falsos críticos, Muturreko Burutazioak, 2001, págs. 42-46.

[10] El anarquismo en la sociedad postindustrial: insurreccionalismo. informalidad, proyectualidad anarquista al principio del 2000, Llavors d’Anarquia, 2002, pág. 21.

[11] «Nueva “vuelta de tuerca” del capitalismo», incluido en el citado No podréis pararnos, págs. 33-35.

[12] Como no queremos plagar el texto de comillas, haremos la obligatoria aclaración ritual: aquí empleamos el término «violencia» sin ninguna intencionalidad moralizante ni condena implícita hacia quien decide llevar la lucha fuera de los márgenes legales. E igual que no condenamos a priori el empleo de la fuerza sobre personas o cosas en el contexto de la guerra social, tampoco lo exaltamos como si contuviera alguna virtud inmanente que pudiera desligarse de cada situación concreta. (N. de los A.)

Mirando al abismo. Una reflexión y una crítica. Sobre el mundo que habitamos y lxs anarquistas.

                     MIRANDO AL ABISMO

Una reflexión y una crítica. Sobre el mundo que habitamos y               lxs anarquistas.

                                            “Crecer por crecer es la ideología de la célula del cáncer”    

                                                        Edward P.Abbey                                                                                                                                                                

A LAS COSAS POR SU NOMBRE

La época la cual vivimos es sin duda el periodo más crítico que jamás haya conocido la sociedad capitalista. Una época en la que los mismos cimientos del capitalismo se están viniendo abajo, incluso podríamos decir que estamos viviendo sus últimos días ,se hace necesario reconocer que la falacia repetida millones de veces  del “mejor de los mundos posibles” llega a su final, que aquel que no hace tanto tiempo promulgo “el fin de la historia”) estaba equivocado .  Tanto los defensores como los enemigos del capitalismo han hecho valer la máxima de que éste es eterno, el concepto de Capital siempre ha tenido una enorme carga teológica que parece hacerlo inmortal y reinar tanto en el cielo como en la tierra  , sin embargo, que el capitalismo este llegando a su final, y pegará las ultimas estocadas antes de morir, no significa que el mundo que venga sea mejor, sin querer ser agoreros será mucho peor.

Algunos pensaron que el final del capitalismo sería el ingenuo mundo que divulgaba Marx donde la humanidad rompería sus cadenas de la explotación y tomaría el control de los medios de producción, otros anuncian ahora el “colapso”  que se ha convertido en una nueva mercancía a vender  y un concepto más con el que desmovilizar a la población, negando de esta manera además que la vida para una gran parte de la población durante estos cinco siglos de capitalismo salvaje ha sido en unas condiciones de colapso continuo. Quizás el mayor truco del capitalismo haya sido convencernos no ya de que “es el mejor de los mundos posibles” sino de que es eterno.  Así deberíamos pensar en ese cambio cualitativamente diferente,  en esa nueva Gran Transformación en la forma de dominación que nos lleva a una sociedad tecno totalitaria que genera nuevas formas de producción no basadas ya, tanto,  en la explotación de la naturaleza sino en su diseño en los laboratorios y su artificialización  en lo que está generando nuevas formas de dominio, nuevas formas de extraer y maximizar beneficios, incluso nuevos tipos de clases sociales.

Pensar que el modelo de producción y consumo del capitalismo está llegando a su fin y comprender sus cambios, más que nunca la predicción marxista de que el capitalismo caería por si mismo se hace hoy realidad ,que el capitalismo ha chocado con los límites del planeta y es incapaz de mantener su modelo de producción cada día se hace más obvio, señalamos aquí el discurso actual que impregna nuestra cultura: si antes se nos modelaba para un consumo irresponsable y sin límites hoy los restos del capitalismo nos modelan para reutilizar, reciclar y una forma de vida responsable . El consumo de lo material se acabó, el propio capitalismo le pone límites ante su incapacidad de seguir produciendo todo la mercancía inservible que viene modelando nuestras condiciones de vida , especialmente, desde la II Guerra  Mundial. 

La nueva forma de dominación, no se erige bajo la forma de fascismo clásico como insiste la izquierda y ciertos grupo anarquistas, tampoco compartimos el dogma izquierdista de que el fascismo es el capitalismo en crisis cuando, en realidad, los postulados ideológicos de ambos están en las antípodas, estas reflexiones superfluas y equivocas sólo llevan a análisis que nos hacen alejarnos de nuestros verdaderos enemigos y emprender luchas que sólo llevar a perpetuar lo existente, sólo hace perpetuar la confusión reinante . Aunque nos repitamos para comprender el mundo de hoy es necesario comprender el mundo de ayer . La nueva forma de dominación es la de la emergencia, LA DE CREAR CONTINUAS EMERGENCIAS PARA GOBERNAR EL MUNDO, mediante esta forma de gobierno se pretende regular toda la vida sobre la tierra, regular el comportamiento y el pensamiento de la población bajo la amenaza de la catástrofe, bajo la necesidad de un comportamientos que nos permita seguir sobreviviendo en un mundo cada vez más nocivo.

El objetivo es que la vida misma quede reducida al movimiento predecible, mecánicamente condicionado y controlado que  todos los movimientos incalculables e impredecibles queden extirpados. Los imperativos de comportamiento quedan en manos de la tecnocracia que decidirá en cada momento, en cada catástrofe y en cada emergencia el camino a seguir, supondrá como hemos visto en pasadas emergencias la obediencia ciega, la servidumbre voluntaria a las regulaciones tecnócratas. Dominar el mundo bajo la excusa de la emergencia permanente, así todas las características que asociamos con una crisis clásica hoy las encontramos de forma continua y permanente desde hace ya varios años y con el proyecto tecnocrático de mantener esta forma de “crisis permanente” y emergencia permanente para crear el miedo y la dominación sobre la sociedad.  Ante las diferentes formas de crisis (climáticas, energéticas, sociales, sanitarias, sociales..) aparecidas en las últimas décadas la dominación con la excusa del control de estas crisis está  procediendo a una gestión cada vez más autoritaria de nuestras vidas. Como hemos visto en la gestión de la crisis de la “emergencia sanitaria” con el confinamiento-privación sensorial, virtualización de la vida, distanciamiento social, medidas médicas autoritarias, o como vemos en las llamada “emergencia climática” que está suponiendo una gestión autoritaria de los mal llamados” recursos  naturales” cada vez en menos manos y menos accesibles para una gran parte de la población o el proyecto tecno totalitario de la Agenda 2030.

La diferencia con el pasado que esta nueva forma de dominación no necesita del castigo ejercido por la iglesia o la violencia y barbarie nazi, sino que es de una forma mucho más sutil, una dominación en forma de libertad que cada día nos esclaviza más, la dominación cibernética imperceptible, ubicua y que como el mito prometeico que describia G. anders nos hace admirarla en lugar de odiarla. Hoy nuestra prótesis tecnológicas en forma de aparatos inteligentes nos modelan, nos conducen hacia donde quiere el poder, nos dicen que sentir, que desear, que pensar, donde ir…no existe mayor forma de dominación tan bién diseñada y en la cual la humanidad se sienta libre. La cibernética como forma de dominación es perfecta hace que la adoremos al mismo tiempo que la obedezcamos. Uno de los mayores logros del capitalismo fue acabar con toda forma de comunidad humana, proceso terminado con la atomización que supone el mundo virtual que hace, al igual que la escuela  , desaparecer al otro .

Esta dominación cibernética supone la abolición del mundo material, de lo humano, de lo natural, de la ignorancia, y también del conocimiento…de todo lo que había formado parte del mundo hasta entonces reduciéndolo a algoritmos que conforman el mundo cuantificable y controlable.  Un “mundo sin humanos” no referido a las personas sino más bien a la intrusión por todas partes de sistemas autónomos y programas de Inteligencia Artificial que dejan obsoleta cualquier toma de decisiones por parte de los humanos, pasando a ser simples autómatas en manos de máquinas inteligentes. A día de hoy con la IA la mayoría de toma de decisiones en la gestión de nuestras vidas ya está en manos de algoritmos, anulando cualquier posibilidad de libertad y autonomía.

La trampa cibernética

Hoy muchos movimientos izquierdistas y anarquistas caen en la trampa de la cuantificación cibernética. La excelente crítica de la cultura anarquista al papel de los medios de comunicación tanto en la modelación de nuestras vidas, la supresión de la comunidad o como defensores del orden existente parece desaparecer con su continuación que son las redes sociales. En sus inicios muchos izquierdistas y anarquistas vieron una oportunidad en internet, como  un acceso popular y democrático a la información , han pasado 30 años de aquel sueño que hoy algunos siguen viendo con una venda en los ojos, incapaces de comprender que Internet garantiza el dominio político , económico y cultural del poder.

 Semejante infraestructura tecnológica  sólo obedece a los intereses del dominio. Es someterse al crecimiento cuantitativo dejando de lado el cualitativo, lo cual nos lleva al pensamiento científico de la eficacia, la optimización y la eficiencia, nos lleva al abismo .Cuando aquellos revolucionarios amantes de lo cuantitativo insisten en su uso como forma de lucha olvidan ,como bien describió Marshall McLuhan , que “ el mensaje es el medio”, en este caso que en las redes sólo puedan circular mensaje efímeros, superficiales, inmediatistas, de la más sencilla elaboración, supone que los programas potencialmente radicales se diluyan o domestiquen, sobre todo aquellos que no generan unos resultados inmediatos o los que puedan requerir de un compromiso a largo plazo.

Para nosotros no hay sujetos revolucionarios en las redes sociales, es un disparate perseguir un cambio sistémico valiéndonos de aparatos que garantiza la sumisión a las normas y a lo que viene impuesto por la dominación…al mismo tiempo que desmoviliza a golpe de like, virtualiza las luchas y hace olvidar que no hace tanto tiempo las calles ardían sin la necesidad de estos medios. Hoy las calles no arden, entre otras cosas por la digitalización y la desmovilización que esta supone. Las calles vacias dan lugar a la desaparición de esos lugares donde encontrar al otro, diálogos reales, donde la solidaridad, la afinidad y la empatía con los otros nos permitan proyectar la revuelta.

Autoritarixs en los movimientos antiautoritarios

Muchas críticas a la ciencia obedecen a que está al servicio del capitalismo, démosle la vuelta la ciencia, más bién la tecno ciencia, es quién desde sus inicios dio forma al capitalismo. La ciencia como ideología y modeladora del mundo da forma a la sociedad y al mundo que habitamos.  Hoy muchos de los movimientos revolucionarios están ampliamente modelados por los métodos cientificos y pocos son  los que consiguen deshacerse de ellos.  Los anarquistas siempre hemos respetado las individualidades y cada una de las subjetividades que las conforman, es una base del anarquismo ver a los individuos no como una masa uniforme, sino con cada una de sus peculiaridades. La Ciencia fragmenta la naturaleza y al ser humano, pretende uniformizarlos, conceptualizarlos y homogeneizarlos. 

Así vemos como en los últimos años se está introduciendo dentro del anarquismo ciertas corrientes autoritarias, que bajo estas premisas científicas pretenden fragmentar el anarquismo. Vemos como ciertos grupos autoritarios(1) se agrupan bajo diferentes etiquetas como “queer”, “contra los privilegios” “veganismo” “capacitismo”….encuentran en los círculos libertarios y antiautoritarios un lugar ideal para tomar el poder e imponer su voluntad, a través de la agresión física y verbal, como hemos visto en diferentes ocasiones. Con estas personas autoritarias que bajo el disfraz de una ideología “amable” es imposible, el debate, profundizar en ciertos aspectos e incluso hacerles cualquier crítica, porque rápidamente serás expulsado de su “gran hermano”.  Pretender fragmentar a la población categorizando a la población en base a sus privilegios o capacidades , culpabilizando a la otra parte de capacitista o privilegiado. Darle a esto  un discurso rebelde no es más que una pantomima que no tiene ningún sentido revolucionario. El anarquismo mediante el apoyo mutuo y la solidaridad solventa los problemas de capacidades o privilegios sin la necesidad de establecer categorías sociales, convertir a parte de la población en victimas es parte del discurso capitalista absorbido por aquellos que dicen enfrentarse a él. Volver a mirar de frente al enemigo, mirar sin miedo al abismo abre posibilidades de insurrección, crear categorías y fragmentar  al movimiento revolucionario sólo permite perpetuar lo existente. Así vemos como cada vez el pensamiento en los movimientos anarquistas queda cada vez más encorsetado y homogeneizado, con pocas posibilidades de hacer una crítica al pensamiento único anarquista que se está extendiendo como la pólvora.  La anarquía aquí sirve como vehículo para la tiranía. Es demasiado fácil culpar a un ambiente lleno de escrúpulos y paralizado por la ansiedad ante la idea de prohibir o imponer algo, haciéndose pasar por “víctimas”, “representantes de los dominados”, “oprimidos”, “discriminados” de las minorías. En el fondo, estos activistas, apoyados y celebrados por las universidades, las editoriales, el mundo del espectáculo y los medios de comunicación, son los agentes ideológicos de la tecnocracia transhumanista empeñados en destruir todas las formas de defensa de una humanidad libre en una naturaleza salvaje.

 Estos discursos se apoyan en pensamientos superficiales que no aceptan la crítica y rápidamente acuden al autoritariamente al insulto o la descalificación. Compartiendo gran parte del discurso de la dominación hoy: si dices que los bloqueadores hormonales son nocivos, que la emergencia sanitaria del Covid 19 fue creada en los despachos de la tecnocracia, que el cambio climático no es producido por el dióxido de carbono rápidamente te conviertes en negacionista , amigo de Miguel Bose y transfobo. Y se acabó el debate porque estos movimientos no quieren escuchar simplemente pretenden que aceptes sus dogmas. Mientras “el truco más ingenioso del sistema” toma forma y la dominación se ríe de nosotros. Es necesario salir de estos dogmas izquierdistas para crear un movimiento revolucionario fuerte y construir las posibilidades de insurrección.

Hacia la sociedad transhumanista

Comprender los cambios culturales, sociológicos, sanitarios, ecológicos, políticos etc. que se están produciendo en el seno del nuevo mundo que las élites están creando en los despachos y laboratorios de la tecnocracia es necesario para cualquier proyecto revolucionario. Proyectarse no es otra cosa que analizar la realidad para después actuar sobre ella para sabotearla de tal manera que nos lleve a la insurrección y a la revuelta, sin un análisis certero y conciso las posibilidades de la propagación de la revuelta se vuelven escasos y cuando se logra se convierte en algo efímero y superficial engañando nuestra percepción de lo que está pasando. 

Aquí nos referimos a la 4º revolución industrial en la cual nos encontramos y que como proceso disruptivo está provocando una gran transformación en todas las dimensiones de nuestras vidas, esta 4º revolución industrial que conlleva la digitalización, robotización y automatización de una inmensa cantidad de actividades, siendo el objetivo final es el Metaverso y que nuestras vidas sean totalmente virtuales.

Comprender el advenimiento de una cada vez más cercana sociedad transhumanista, del cambio ontológico que supone  la hibridación del hombre con la máquina, es necesario para cualquier individuo o movimiento  revolucionario para poder enfrentarse  a esta nueva sociedad tecno totalitaria.

Un mundo totalitario que, una vez dominada y artificializada la naturaleza, ha puesto a nuestros cuerpos como nuevo objetivo a ser tecnificado, moldeado, manipulado e hibridado con la máquina. Se está produciendo un cambio ontológico, la llegada del ser biotecnológico. Que nos hace cuestionarnos conceptos, establecidos durante siglos, como humanidad. Las biotecnologías y las tecnologías de la información son herramientas que construyen hoy el cuerpo humano y en el que provocan profundos cambios dando lugar al individuo modificado, al ser humano transhumanista alienado y esclavo de la máquina. Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros días se han dado lugar una serie de hechos: desde el descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Crick, el Proyecto Genoma Humano o las creación de bacterias artificiales que pocas o ninguna crítica revolucionaria han tenido y que sin embargo han sido imprescindibles para llegar a este punto, donde nunca los cuerpos fueron tan manipulables como ahora.

El objetivo de la tecnocracia es convertir  todo lo que habita el mundo, orgánico e inorgánico, natural y artificial, en mera información.  Nos convertiremos en objetos cuantificables en lugar de seres subjetivos, únicos e irrepetibles. Todo lo existente en el mundo gracias al Internet de las Cosas y las personas transmitirá continuamente información siendo por lo tanto seres controlados, al igual que el resto de animales y objetos sobre la tierra.  La informatización del todo es el gran sueño de la tecnocracia. Lo existente controlado en tiempo real gracias a las nuevas redes 5G y 6G desde las semillas patentadas por la agroindustria hasta el interior de nuestro cuerpo gracias a la nano y biotecnologías todo queda en mano de la tecnocracia. Que hacemos, lo que amamos, lo que deseamos, lo que odiamos, a donde vamos, con quién estamos, nuestro sueños, nuestras pulsaciones, nuestras conversaciones…..la calidad del aire, las calidad de las arboles, la necesidad de nutrientes de la tierra, la geolocalización del todo…toda información capaz de moldearnos y controlarnos. Cuando los algoritmos gobiernan su mundo inteligente, su mundo ´smart´ no queda lugar para la libertad.

El transhumanismo pretende estandarizar y homogeneizar la existencia, convertirnos en seres-máquina, llegar a la inmortalidad, el interfaz cerebro máquina para que abandonemos nuestros ineficaces e inútiles cuerpos….es decir, dejemos de ser humanos…pero cuidado que viene la extrema derecha.. Gracias a la tecnología ya sea virtual o genética las personas adquieren un nuevo estatus ontológico, les hace ir más allá de su condición de organismo porque son posibles las modificaciones genéticas y porque la realidad puede modificarse mediante la tecnología informática creando mundos virtuales.

La cuestión es la construcción de un ser humano adaptado a la máquina, se trata para los transhumanistas de rediseñar la condición humana, empezando por deshacerse de sus partes biológicas que serán modificadas o mecanizadas, deshacerse del cuerpo como algo que tiene límites. Supone la instrumentalización del sujeto por la técnica y la dependencia a la misma, suponiendo una total falta de autonomía y libertad. Por la Anarquia.

  • Aquí no queremos indicar que todos los individuos que forman estos grupos tengan actitudes autoritarias, nos referimos a actitudes de algunas de estas individuos que se repiten en diferentes países y espacios.

                                                                                                    LOSCHIMPANCES DEL FUTURO

                                                                                                       MadRIP, octubre 2023

Contra el despotismo de la velocidad. Un mito autoritario

No hace falta haber leído al fascista Marinetti para comprender que la velocidad es un mito autoritario, que siempre ha ido acompañado del culto gemelo a la guerra y al progreso técnico. Si bien las decisiones conscientes y compartidas requieren de tiempos lentos y tortuosos de discusión, el decisionismo del “no hay tiempo” y del “apúrate” es un arma de los poderosos.

Si la esencia de la orden es obtener una “obediencia rápida, automática y esquemática” (Max Weber), la reducción del tiempo entre la orden dada y su ejecución sólo puede fortalecer la dominación, socavando directamente y proporcionalmente el pensamiento crítico. Por lo tanto, no sorprende que la Emergencia, alimentada hoy por continuas inyecciones de miedo y catastrofismo, se haya convertido en la táctica favorita del poder. Sacudido por profundas contradicciones, con “mercados” repletos de capitales ficticios siempre al borde de la implosión, el sistema capitalista se ve ahora obligado a convertir incesantemente recursos de todo tipo -naturales, sociales, humanos…- en valores bursátiles. Si una gran parte de ellos son ahora “puro vapor de agua” (dinero aún no acumulado, pero que se espera obtener en el futuro…), esto no significa que sus efectos sobre la vida de las personas y el planeta no sean terriblemente concreto.

Sin ir muy lejos, tenemos aquí un ejemplo: las obras de TAV que actualmente están devastando Trentino entre la zona norte de Trento y la ciudad de Mattarello; con los proyectos de la llamada carretera de circunvalación ferroviaria – una “carretera de circunvalación” entre las casas y la muy transitada arteria del Brennero, así como en los terrenos envenenados por las fábricas abandonadas de SLOI y Carbochimica – y la llamada circunvalación – el túnel de 12 kilómetros previsto en el interior de la montaña de Marzola.
Acelerador de emergencia

Para entender cómo se articulan capitalismo financiero, las tácticas de emergencia, la devastación y la expropiación de tierras, demos un paso atrás. El proyecto europeo del TAV se define acertadamente como “estratégico”: es, de hecho, una intervención capitalista que -al menos potencialmente- determina muchas otras. Su realización parcial en Italia ha provocado, en primer lugar, el aumento de las tarifas ferroviarias y la cancelación de muchos trenes regionales; después, desencadenó el proyecto “Grandi Stazioni”; que, a su vez, fue la fuerza motriz del sistema de coche compartido Frecciarossa-ENI; que, a su vez, es un paso en la dirección de la ciudad inteligente y el robo electrónico de datos (por no hablar de la función bélica de los corredores del TAV, incluidos en el Plan Europeo de Movilidad Militar, con el tristemente célebre Corredor 5 de Lisboa a… Kiev). Pero aunque muchas infraestructuras del TAV sigan siendo catedrales en el desierto, ya constituyen activos para obtener beneficios financieros, como dinero que llueve a los bolsillos de los constructores y, al mismo tiempo, promesas de dinero por venir. En resumen, se trata de un juego en el que la patronal -a menos que sea detenida por la variable independiente de las luchas- siempre gana.

Aquí es donde entra en juego la táctica de la Emergencia, ante todo como acelerador. La Operación Covid de los últimos años no sólo ha acelerado (y enormemente) la carrera internacional por la supremacía tecnológica -con la experimentación biotecnológica masiva, el robo de datos a través del impulso forzado del uso de la red, la identidad digital, etc.- sino que también ha acelerado todos los procesos de la globalización. También ha impulsado todos los procesos de reestructuración capitalista, dirigiendo hacia los “sectores estratégicos” esa masa de deuda pública que se ha inyectado sin descanso en los “mercados” desde la crisis de 2008. En Italia, esta financiación consiste principalmente en el conocido Plan Nacional de Recuperación y Resiliencia de 2021, que forma parte del más amplio Plan Next Generation EU. Pues bien, no basta con echar un vistazo rápido al PNRR para comprender cómo todo lo que en él no se refiere a la digitalización acaba en el agujero negro del TAV (véase, en particular, la “Misión 3”: al menos la mitad de los 24.770 millones destinados a la supuesta “movilidad sostenible” son para el tren de alta velocidad, mientras que todo el resto se va en calderilla); pero el proyecto trentino de la llamada “Circonvallazione” fue incluido dentro del mismo PNRR, y acelerado por ese “Decreto de Simplificación” lanzado al mismo tiempo para desbloquear los distintos proyectos. Con el resultado de que, en menos de un año desde el decreto, se adjudicó el contrato al habitual y notorio Webuild (ex-Impregilo, los constructores en masa del grupo FIAT), y en menos de dos se abrieron las obras. Además de los daños, la habitual burla a la democracia participativa (aquella en la que los ciudadanos pueden expresarse sobre todo sin poder oponerse a nada), pero hecha aún más grotesca por los “debates públicos” celebrados durante las vacaciones de Navidad de 2021-2022, a los que sólo se podía acceder mostrando el pase verde…

Las tácticas de la Emergencia han convertido lo inaceptable en incuestionable, sometiendo a toda la población a un continuo y feroz ejercicio de resiliencia. Así hoy como ayer, con el suceso del Covid, la tecnología del m-ARN pasó de los laboratorios a los organismos, hoy, tras la inundación de Romaña (en la que el general Figliuolo fue nombrado comisario de la nueva Emergencia), se autoriza el cultivo de nuevos OGM con fines experimentales (con una modificación el 30 de mayo del “Decreto sequía” de 2022).

Mientras tanto, las mismas figuras que nos han impuesto todo en nombre de la salud pública, ahora quieren envenenar Trentino con tetraetilo de plomo y otros residuos industriales de SLOI y Carbochimica (sin ni siquiera adoptar las pocas medidas cautelares previstas por su propia ley, como reconoce incluso el poder judicial de Trento, que con una mano embarga el subsuelo de los sitios, y con la otra trata de detener a los que tratan de bloquearlos directamente). Los mismos que invocan menos libertad, más control social y más nocividad con la excusa del cambio climático, se disponen ahora a devastar las más de 200 fuentes de agua interceptadas por la variante de Marzola.

La gran hipoteca

La devastación medioambiental y la digitalización son cuestiones interrelacionadas al menos en dos sentidos. La primera es que, sencillamente, la digitalización es en sí misma un desastre medioambiental.

Ya debería ser de sobra conocido que la proliferación de dispositivos digitales requiere cantidades cada vez mayores de materias primas raras, que sólo pueden extraerse mediante procesos devastadores. Del mismo modo que debería ser bien sabido que la enorme cantidad de datos que fluyen a través de estos dispositivos, y que está destinada a aumentar aún más, ya consume una parte significativa de la electricidad producida en todo el mundo, por no hablar de la cantidad de agua necesaria para enfriar los centros de datos, el problema de los residuos electrónicos y la contaminación electromagnética.

Como se ha señalado, a propósito de la inmensa velocidad, todo dispositivo digital “se construye utilizando elementos que tardaron miles de millones de años en formarse en el interior de la Tierra. Desde la perspectiva del tiempo profundo, estamos explotando la historia geológica de la Tierra para satisfacer una fracción de segundo del tiempo tecnológico contemporáneo, construyendo dispositivos […] que a menudo están diseñados para durar sólo unos pocos años” (Kate Crawford, Ni inteligente ni artificial. El lado oscuro de la IA).

Es noticia en las últimas semanas que, como era ampliamente previsible, tanto a nivel europeo como nacional se está produciendo una aceleración en la apertura o reapertura de yacimientos para la extracción de las llamadas “materias primas críticas”, indispensables para la digitalización y la transición ecológica (expresión cada día más digna de la neolengua), con el objetivo, en un contexto de creciente inestabilidad geopolítica, de reducir la dependencia -en particular de China. Sólo en Trentino habría varias decenas de sitios viables.

Frente a la degradación del medio ambiente, para no tener que cuestionar el sistema que la produce, la respuesta es el enésimo salto tecnológico, que prepara para las catástrofes venideras – convergiendo con biotecnologías que pretenden adaptar lo vivo a condiciones cada vez más insostenibles, al tiempo que nos hacen cada vez más radicalmente dependientes y aniquilan cualquier autonomía posible.

Por otra parte, la digitalización debe verse como una contrarrevolución predictiva de la posibilidad misma de combatirla, la devastación medioambiental (y de otro tipo), al menos en formas no autorizadas, es decir, puramente simbólicas y completamente inofensivas. Y no se trata sólo de un uso represivo en sentido estricto (drones, cámaras inteligentes, seguimiento cada vez más omnipresente…).

La imposición, en los últimos años, de un certificado digital de obediencia para poder circular e incluso trabajar debería habernos enseñado algo: se está preparando una infraestructura para registrar y evaluar todos los comportamientos de la forma más automática posible, y modular en consecuencia el acceso a los servicios, excluyendo a todos aquellos que no puedan o no quieran moverse al ritmo impuesto. Equipa técnicamente una lógica de “recompensa” que hace tiempo que se ha abierto camino y se extiende como un reguero de pólvora a todos los sectores de la sociedad.

Reconocer -y atacar- como engranajes de una misma máquina los distintos sistemas que trabajan en esta dirección -desde los que analizan nuestros comportamientos para dar al mercado la posibilidad de anticiparse a ellos con la oferta adecuada en el momento oportuno, hasta la progresiva imposición de los pagos electrónicos y trazables, pasando por la llamada identidad digital-, es vital si no queremos hipotecar también en el futuro la posibilidad de luchar contra las obras dañinas a gran escala.

A toro pasado

El pasado mes de marzo, Trentino fue seleccionado por la Comisión Europea para participar en las “Jornadas Europeas de la Innovación” en Silicon Valley, como territorio virtuoso en el ámbito de la investigación tecnoindustrial. Aunque no es la única realidad que se distingue en el desarrollo de nuevas tecnologías, a menudo desempeña el papel de pionero y enlace entre la investigación y las empresas. Del mismo modo que el valle californiano del silicio representa el emblema de un mundo en proyecto en el que el ser humano, desprovisto ya de toda facultad que lo hace tal, puede ser sustituido por máquinas cada vez más potentes que lo vuelven obsoleto, el Trentino emerge también como zona de desarrollo de las llamadas tecnologías convergentes. Las importantes inversiones públicas y la colaboración entre el Cibio (Departamento de Biología Celular, Computacional e Integrada) y el CiMec (Centro Interdepartamental para la Mente y el Cerebro) de la Universidad de Trento, la Fundación Bruno Kessler y la Fundación Edmund Mach permiten combinar nanotecnología, biotecnología y biología sintética, ciencia cognitiva y neurociencia, sistemas informáticos e inteligencia artificial. Un tejido que construye segmento a segmento el dominio tecnológico del futuro; una caja de herramientas que ya está lista para ser utilizada.

La exhumación de mamuts a partir de elefantes modificados genéticamente para preservar el hábitat de la tundra siberiana, la producción de animales creados exclusivamente como reservorios de órganos para el ser humano, la selección de micromascotas (animales de compañía en miniatura) modificadas genéticamente, la aplicación de la técnica gene drive que interviene a nivel hereditario aumentando la posibilidad de transmitir determinados rasgos genéticos a las generaciones siguientes: éstas son sólo algunas de las aplicaciones de la nueva técnica CRISPR-Cas9 (el método de las “tijeras moleculares” que corta y cose el ADN).

Los ejemplos citados son los descritos por una engreída Anna Cereseto, jefa de grupo del Cibio, que alaba las maravillas de CRISPR-Cas9 en sus conferencias. Estos científicos evocan lo que dijo el físico nuclear Enrico Fermi en 1945, tras la Prueba Trinity, la primera prueba atómica realizada en el desierto de Nuevo México: “¡Déjenme en paz con sus problemas de conciencia, es una física tan bella!”. El descubrimiento de CRISPR-Cas9 es una auténtica “revolución” y ningún científico quiere sustraerse a su uso. Al igual que la llegada de la era atómica cambió irreversiblemente el curso de la sociedad humana al dar a sus dirigentes la posibilidad material de acabar con la vida en la Tierra, la biotecnología permite ahora modificar todas las bases genéticas de los seres vivos.

La investigación en el Cibio de Trento también se ocupa de estudios en el campo médico (como las terapias génicas), pero es precisamente desde estos ámbitos donde la tecnociencia se expande hacia aplicaciones para la “mejora” del ser humano hacia un posthumano perfecto e invulnerable. Y si algunos de estos científicos dicen que la “discusión de las implicaciones éticas” debe preocupar sólo a los iniciados, es indicativo de que la apelación a la sociedad llega cuando el juego ya ha terminado. Mientras tanto, en las salas del Cybium se avanza en la síntesis de nuevas formas de vida completamente artificiales y se estudia la comida del futuro creada en laboratorio.

Para los investigadores, las plantas son otra frontera por conquistar. A nivel local, la FMACH desempeña un papel destacado en el campo de la agricultura y, en especial, de la genética agrícola. Tras años de investigación básica en la secuenciación genética de las plantas frutales y no frutales más importantes (vid, manzana, fresa e incluso la mosca de la fruta), se ha logrado la actividad más esperada por los genetistas, a saber, la posibilidad de aplicar una especie de terapia génica también a las plantas. CRISPR-Cas9 es la herramienta indispensable para fabricar manzanos resistentes a la sarna y vides resistentes a la peronospera modificando su ADN. El objetivo es responder a los problemas de propagación de los monocultivos modificados genéticamente. Además, el cultivo a campo abierto, aunque sólo sea de forma experimental, de los nuevos OMG (llamados eufemísticamente Técnicas de Evolución Asistida) representa un paso más hacia la privatización de lo vivo. Y no sólo eso. En el futuro, cultivar o no plantas genéticamente modificadas no será una elección libre, sino una decisión obligatoria para permanecer en el mercado; y la dependencia de los agricultores de instituciones de investigación como la Fundación Mach será cada vez más inevitable.

La aplicación de la robótica y la tecnología de sensores en el campo es un paso más hacia la agricultura 4.0, la agricultura sin agricultores. En este ámbito, la Fundación Bruno Kessler desarrolla numerosos proyectos en Trentino. Se trata de un centro de investigación de la provincia de Trento que destaca en innumerables campos, desde la nanotecnología a la inteligencia artificial, y que también desempeña un papel importante en la transformación radical de la ciudad de Trento hacia un modelo de ciudad inteligente. Con los proyectos europeos MARVEL, PROTECTOR y PRECRISIS, para los que la FBK ofrece su experiencia y laboratorios, Trento se está convirtiendo en una ciudad piloto, “un gran laboratorio al aire libre para probar nuevas estrategias de predicción de situaciones peligrosas e intervenir de manera eficaz y oportuna”, es decir, un sistema de cámaras de vídeo “inteligentes” que también pueden recoger material de audio e información de las redes sociales. En lo que se está trabajando es en una sociedad en la que la tecnología se convertirá en el nuevo sistema totalitario: desde los estudios cerebrales del CiMec, que también servirán para predecir nuestro comportamiento y pensamientos, hasta la recopilación de ingentes cantidades de datos para arrojarlos a la inteligencia artificial que los procesará de forma automatizada, útil a su vez en la biología sintética y la modificación genética de los seres vivos. Un entrecruzamiento de tecnologías e intereses que hay que conocer, comprender y contraponer.


Bloquear el TAV, desbloquear la historia

Una propaganda martilleante nos llama a la responsabilidad colectiva frente al “cambio climático antropogénico”. Según los discursos de los tecnócratas disfrazados de ecologistas, de un lado está el clima y del otro el Hombre. En realidad, el ser humano es un “animal político” desde hace al menos 40.000 años. ¿Cómo es que sólo en los dos últimos siglos ha empezado a poner en peligro el ecosistema que necesita para sobrevivir? Para responder a esta pregunta, debemos dejar de lado al Hombre y hablar de la sociedad industrial. La formada por el entrelazamiento del beneficio y el poder técnico es la estructura social más expoliadora que ha producido la larguísima experiencia histórica de los humanos. Y cada remedio que amplía el dominio de la tecnoindustria sobre el mundo acelera nuestra expulsión de él. Cada aceleración del comercio, el transporte, la comunicación y los medios de producción aumenta la necesidad de energía para alimentar esta megamáquina. Cuanto mayor es la distancia entre los lugares de producción y los de consumo, más dependen las comunidades locales de las cadenas logísticas para satisfacer sus necesidades. Cuanto más alto se elevan los satélites para conectar la red mundial de objetos electrónicos, más metales hay que extraer de las entrañas de la tierra. El aislamiento social de los individuos se agrava en la medida exacta en que el entorno se reduce a un gran almacén, a material inerte que hay que descomponer y volver a ensamblar en un laboratorio.

Dado que el TAV representa una especie de equivalente general de las lógicas del capitalismo y de la tecnoindustria – devastar territorios para atravesarlos y extraer valor más rápidamente -, nos parece necesario y posible hacer de la lucha contra el TAV el equivalente general de las luchas contra el despotismo de la velocidad – verdadero motor de la sociedad en la que vivimos.

Si los medios del TAV -impacto sobre los acuíferos, derroche gigantesco de agua para alimentar las cortadoras, contaminantes industriales agitados por las excavaciones, emisiones que alteran el clima para producir cemento, vías, tendidos eléctricos, mayor erosión hidrogeológica de los territorios, fragilización ecológica y pérdida de autosuficiencia alimentaria, etc.- ya son suficientes para impedir su construcción, también debemos rechazar sus fines: una humanidad que se mueve cada vez más rápido para encontrar en todas partes los mismos smartphones, la misma hamburguesa, la misma Coca Cola, los mismos centros comerciales, el mismo desierto hiperconectado. No querríamos un mundo así aunque fuera de “impacto cero”, y mucho menos si tuviéramos que consumir todos los demás mundos posibles para alimentarlo. Porque esa es exactamente la cuestión. La humanidad ha experimentado en su larga historia innumerables formas sociales y políticas (nómadas y sedentarias, con o sin agricultura, con o sin ciudades, con o sin clases, con o sin jerarquías…). En un lapso de tiempo -apenas dos siglos- se ha enredado en un sistema tecnológico que ahora pone en peligro su supervivencia y la de tantas otras formas de vida en el planeta. Bloquear el TAV -y mientras tanto debatir también sobre agricultura 4.0, transgénicos, digitalización, cámaras de reconocimiento facial, ciudades inteligentes…- puede ser una forma de romper con el aprisionamiento tecnológico del mundo y empezar a organizarnos de otra manera. En definitiva, una forma de desbloquear la historia. Una historia que comienza con la constatación de que sin una “obediencia lista, automática y esquemática” por nuestra parte, la clase dominante puede imponernos muy poco. Una historia que ya se abre en la medida en que discutimos, tomamos decisiones, actuamos y luchamos de forma autónoma y horizontal. Una historia que, al intentar cambiar el orden social, lo primero que hace es cambiar la experiencia del tiempo.

Ganar tiempo es una falsa promesa, porque lo que estamos perdiendo es nuestra vida. “El tiempo es básicamente un instrumento de medición sin valor, porque sólo toca las paredes exteriores de mi vida” (Stig Dagerman).

Rovereto, septiembre de 2022
Collettivo Terra e Libertà

Más allá de la ideología queer: una perspectiva feminista sobre los Rencontres de Saint-Imier

Complemento crítico del texto de Tomjo “Mis vacaciones en Saint-Imier con los agresores benévolos”

Si compartimos la crítica a la ideología queer[1] y el autoritarismo que lo acompaña, si nos ponemos de acuerdo en una perspectiva verdaderamente anarquista, antiteísta y radical, hay puntos en los que me encuentro en desacuerdo con activistas anarquistas, decrecimientoistas o ecologistas que adoptan posturas de viejos idiotas.

Los lamentables acontecimientos ocurridos durante las reuniones de Saint-Imier de julio de 2023, descritos por Tomjo (y mal reescritos por algunos miembros de la organización)[2]) fueron al menos una oportunidad para emitir una crítica anarquista del pensamiento queer. Sin embargo, el texto de Tomjo me parece incorrecto en varios aspectos. Por lo tanto, me gustaría aprovechar esta oportunidad para comentar un discurso típico de ciertos círculos anarquistas contemporáneos.

Este verano, también estuve en Saint-Imier y, a decir verdad, lo disfruté mucho: el lugar, el programa, las veladas alegres, los encuentros. Un bonito pueblo enclavado en la verde Suiza, atravesado por miles de anarquistas de muchos países, que van a los talleres, charlan y se saludan, ya es bastante fuera de lo común; El simple hecho de romper el sentimiento de soledad de los activistas que a veces están aislados, de reunir a activistas ucranianos, bielorrusos, palestinos, me parece que justifica la organización de tales eventos. La gestión de los bienes comunes me pareció que funcionaba bien: una logística bien establecida, un camping autoguiado bien mantenido, baños limpios, información bastante clara, una cocina sabrosa a un precio gratuito para alimentar a miles de personas y, sobre todo, un vasto programa de cinco días que iba desde proyecciones de activistas hasta talleres prácticos y conferencias más académicas.

Aunque es lamentable que la invitación de PMO haya sido rechazada[3] Incluso antes de que se propusieran, muchos de los “talleres” presentados eran genuinamente anarquistas, ecologistas, abiertamente críticos con la tecnología o la industria. Fue en torno a estos talleres que pude conocer a personas curiosas, matizadas y radicales. Tal vez habían venido como turistas, se habían educado con podcasts y no tenían un doctorado en anarquismo, como parece lamentar Tomjo, pero para venir a Suiza desde el norte de Alemania, el sur de Francia, España, Colombia, etc., algo sobre los principios anarquistas debe haberlos entusiasmado. Y contrariamente a lo que podría haber sugerido el folclore de los encuentros ostensiblemente queer, se intercambiaron palabras ecológicas y feministas radicales; Al margen de las presentaciones públicas tuvieron lugar discusiones sobre la subsistencia, sobre la acción, sobre los posibles modos de organización después del colapso de nuestra civilización tecnocapitalista. Así que no sólo había “cabrones” (!) que también son perfectamente legítimos al cuestionar la representación de los grupos sociales minoritarios dentro del pensamiento anarquista.

Aquí es donde el relato de Tomjo refleja lo que no me gusta de los márgenes radicales de la ecología y el anarquismo franceses: un supuesto rechazo a aprehender el conocimiento como situado, de lo que se deriva una falta de delicadeza en el análisis de las nuevas configuraciones de las luchas. El concepto de “conocimiento situado” no es sólo una ilusión inútil que emana de las universidades posmodernas. Nos permite profundizar nuestra reflexión superando los sesgos ligados a nuestras posiciones sociales, para hacerla más completa, en particular dejando de considerar al hombre (el blanco, el sano, el hetero, etc.) como el humano por defecto. Esto es lo problemático en el texto de Tomjo: al negarse, aparentemente, a considerar las opresiones sufridas por grupos sociales a los que no pertenece, borra partes esenciales del anarquismo, incluida la lucha feminista.

Es lamentable, por ejemplo, que su crítica al queerismo no vaya acompañada de una reflexión feminista, ya que la negación de la realidad y la importancia desproporcionada que se le da al discurso en esta teoría operan en primer lugar en detrimento de las mujeres, que han pagado concretamente el precio durante los encuentros. Tomjo podría, si hubiera estado interesado, haber hablado de la ausencia de talleres feministas radicales, de la escasez de libros feministas en la feria del libro ante la abundancia de publicaciones pro-ideología de género y pro-prostitución (¿anarquista, explotación sexual de las mujeres?); la falta de organización para la recepción de los niños (que, por supuesto, eran atendidos por mujeres), o la falta de baños y duchas reservados para las mujeres. De hecho, en Saint-Imier, los lugares donde necesitamos intimidad ahora se dividen en mixtos (léase: hombres) y FLINTA / queer, un enésimo acrónimo donde mujeres, lesbianas (ah, ¿no están ya incluidas en “mujeres”?), intersexuales, no binarias, trans y agénero están apiñadas. Por ejemplo, una madre me dijo que las mujeres podían encontrarse frente a pollas, queer por supuesto, en cualquier momento mientras se duchaban (en lugares no cerrados, no eran cubículos individuales).

También comparto la observación de Tomjo y sus amigos sobre la omnipresencia del “pensamiento correcto” queer en el festival antiautoritario, que impuso un hilo conductor del que parecía inapropiado desviarse. Las fiestas, las comidas, las reuniones, los dormitorios y los campamentos, además de las áreas sanitarias, se dividieron binariamente en queer/resto del mundo, y todos los lugares de recepción exhibieron banderas, lemas y pegatinas unánimemente a favor del transactivismo y el queerismo. Como si esta lucha constituyera la lucha última, como si fuera legítimo dar prioridad, en lo físico, en los medios de comunicación y, más en general, en el pensamiento contemporáneo, a las reivindicaciones (cuestionables) de un solo grupo social sobre las luchas de todos los demás pueblos oprimidos.

Todo esto daba la impresión de que sólo se toleraba el pensamiento liberal y queer. Al menos, tal contexto no alentó la discusión de ciertos temas en público durante los talleres (críticas a la gestación subrogada, prostitución/pornografía, ideología de identidad de género, críticas exageradas a la tecnología, la civilización o las políticas de identidad), lo que inevitablemente habría requerido todo tipo de calificativos -fóbicos o -istas[4]. La culminación de este espíritu de pensamiento único fue el ataque a la tribuna del FA y a sus miembros, el auto de fe espontáneo y la posterior declaración falsa emitida por algunos de los organizadores, citados anteriormente.

Pero este clima desagradable, que va mucho más allá del marco de estos Encuentros Antiautoritarios (como ilustra la lista de cancelaciones y ataques de grupos queer compartida por Tomjo), no debe llevarnos a rechazar el feminismo, el antirracismo, el anticapacitismo, los prejuicios y las reivindicaciones gays, los antiespecistas, etc. Los conceptos sociológicos esgrimidos por los defensores de la teoría queer no son exclusivos de ellos, y algunos de ellos, como la interseccionalidad, la deconstrucción de ciertos patrones de pensamiento, la escucha atenta de las palabras de los grupos marginados, las reflexiones sobre el cuidado, pueden ser muy relevantes. Por supuesto, un análisis radical no se conformará con ellas, podrá reelaborarlas, redefinirlas o incluso deshacerse de ellas si resultan obsoletas, pero al menos puede añadir estas herramientas a su establecimiento metodológico, y hacer justicia al trabajo de las mujeres que las forjaron.

El principio del cuidado lo ilustra bien: la crítica de la benevolencia instituida en la forma de una insidiosa policía del pensamiento es muy acertada. Pero no debería impedirnos comprender las cuestiones del cuidado y la conexión dentro de una comunidad, ni debería borrar el problema de la seguridad de las mujeres en una reunión, incluso anarquista. Podemos desaprobar la forma en que se implementó la atención en equipo durante las reuniones, al tiempo que consideramos que es útil ofrecer lugares de acogida y escucha para las mujeres que son potencialmente víctimas de agresión (como era de esperar, ha habido algunas). También podemos cuestionar la representatividad de los sexos dentro del propio equipo de atención. Sobre todo, no es porque el capitalismo industrial relegue el cuidado al campo del desarrollo personal, o lo utilice como una herramienta adicional de control social, que todo lo que abarca el término debe ser rechazado. Los principios del cuidado pueden ser tenidos en cuenta para desarrollar otras formas de vida, no capitalistas y no patriarcales.

Así, el sexismo latente de la autora de este “diario de vacaciones” brilla en la ausencia total de comentarios feministas, como si ninguna mujer hubiera expresado ninguna reflexión contra la ideología liberal queer. También se puede detectar en casi todas partes del texto: en la arrogancia del tono de quien lo ha visto y entendido todo, pero que muy estúpidamente se niega a incluir a las mujeres en las representaciones lingüísticas; en la escandalizada denuncia de la orden de llevar camiseta en la cocina (en serio, ¿quién quiere meter unos cuantos pelos en el pecho en los platos?); en la forma en que nos ofende el hecho de que nos preocupa el consentimiento en la sexualidad (todavía no estamos en el “derecho a molestar”, pero nos estamos acercando); en el descrédito de traumas y agresiones, sufridos masivamente por las mujeres a causa de los hombres; en desprecio por la cuestión de la dominación adulta, en definitiva, en total desinterés por cuestiones que han sido planteadas y estudiadas por las feministas durante décadas. También en este sentido, desgraciadamente, se sitúa en el digno legado de Proudhon.

El hecho de que un texto que denuncia la agresión queer esté impregnado de desprecio por las luchas que su autor considera secundarias plantea, en mi opinión, un doble problema (aparte de que la autorrepresentación de los chicos anar como antihéroes irreverentes que beben, se ve una y otra vez, podríamos seguir adelante). En primer lugar, como se ha escrito más arriba, los anarquistas abierta o inconscientemente antifeministas, entre ellos Tomjo, pero también, de manera más general, algunos editores de La Décroissance, algunos miembros de la PMO, algunos autores críticos del industrialismo o del progreso, se impiden (o se niegan rotundamente) a tener en cuenta todas las formas de opresión y explotación que dan forma a nuestras sociedades: esto es una vergüenza desde un punto de vista antiautoritario. Porque esta falta de retrospectiva conduce a análisis distorsionados y truncados. En segundo lugar, y esto me parece importante en un momento en que la unidad en la lucha radical contra el “progreso” se hace cada vez más urgente, a través de su desprecio a veces mostrado por las mujeres, los homosexuales, los antiespecistas, estas personas realmente no hacen que personas como yo (es decir, materialmente no como ellos) quieran comprometerse con su lado.

Las feministas radicales se niegan a relegar su lucha a un segundo plano de “luchas reales de tipos reales que hacen historia”, al igual que rechazan la ideología de identidad de género y el liberalismo queer. No creen que los hombres dejarán mágicamente de explotar a las mujeres en una sociedad finalmente libertaria, si no se dignan a escuchar su palabra hoy. Tampoco creen en el advenimiento de una sociedad anarquista y queer, porque estas dos ideologías son fundamentalmente incompatibles.

~ ~ ~

A pesar de estas críticas, nuestros pensamientos políticos son similares en muchos puntos, compartimos, en su mayoría, la misma percepción del mundo y de las luchas que hay que librar. Entonces, para unir en lugar de dividir más, ¿son capaces las generaciones experimentadas de la crítica anarquista de escuchar las posiciones feministas y los reproches de los grupos minoritarios?

¿Podemos imaginar juntos la construcción de un anarquismo radical, internacionalista y antiindustrial, que también abarque las luchas legítimas contra opresiones muy reales, incluso cuando los militantes más audibles no estén directamente sometidos a ellas?

¿Podríamos organizarnos juntos para organizar reuniones anarquistas en las que expliquemos claramente nuestros objetivos políticos comunes? ¿Dónde hablaríamos en apoyo de las mujeres iraníes y de los anarquistas ucranianos, dónde ofreceríamos conferencias históricas sobre los movimientos de la década de 1870, discusiones feministas radicales, así como talleres de “acción”?

Kouzma


  1. Je parlerai de théorie queer pour désigner le système de pensée qui présente le monde comme principalement produit non pas par sa matérialité prise dans des structures sociales et politiques, mais par les discours (sur le genre, sur l’identité, sur la race etc.), discours qu’il suffirait de changer pour dépasser toutes sortes de normes jugées oppressives. La pensée queer, opportunément, refuse de se définir autrement que par le brouillage des normes : sans définition solide, il est plus simple d’échapper à la critique. Toutefois, bien que la nébuleuse queer soit diverse et hétérogène, le qualificatif charrie aujourd’hui un ensemble de revendications desquelles il me semble difficile de le départir (pro-identité de genre et transactivisme, pro-prostitution, pro-porno, pro-BDSM, pro-technologie…), tout-à-fait compatibles avec le capitalisme mortifère, en plus de fonder sa pensée sur une appréhension du monde individualiste, dualiste et postmoderne. Je critique cette théorie et ses partisan.es zélé·es, et non toute personne se réclamant du même qualificatif en dehors d’un cadre politique. 
  2. Comunicado de prensa “RIA 2023: Libros islamófobos, acción directa y evacuación crítica” del 23 de agosto de 2023, disponible aquíhttps://renverse.co/infos-locales/article/ria-2023-livres-islamophobes-action-directe-et-evacuation-de-la-critique-4111 
  3. Lea el comunicado de prensa “Anarquía2023: Sobre las Reuniones Internacionales Antiautoritarias 2023 en St-Imier y las tendencias libertarias, capacitistas, tecnófilas, reaccionarias, ciudadanistas, de la Nueva Era y colapsistas” del 26 de junio de 2023, disponible aquí: https://renverse.co/infos-locales/article/anarchy2023-4077 (Los organizadores de las reuniones produjeron entonces una respuesta matizada a cambiohttps://anarchy2023.org/fr/info/media/response-renverse). 
  4. En el citado comunicado “RIA 2023: Libros islamófobos, acción directa y evasión de la crítica” del 23 de agosto de 2023, el FA, a pesar de ser atacado y no agresivo, es considerado responsable del establecimiento de un “ambiente racista, transfóbico y generalmente queerfóbico”.

¿Ecologia radical financiada por multimillonarios?

En un artículo de opinión publicado en el sitio web de The Guardian el 22 de octubre, la multimillonaria Aileen Getty, heredera de parte de la fortuna petrolera de la familia Getty, defiende su decisión de financiar, a través del Fondo de Emergencia Climática, y entre otros grupos, a los “activistas climáticos” de Just Stop Oil. Aquellos que, recientemente, se pegaron a cuadros famosos y/o los rociaron con sopa (bueno, rociaron sopa sobre el vidrio que los protege).

En particular, escribe: “Creo que la crisis climática ha progresado hasta el punto en que necesitamos tomar medidas disruptivas para tratar de cambiar el rumbo en un planeta que se está volviendo cada vez más inhabitable. Mi apoyo al activismo climático es una declaración de valores de que el activismo disruptivo es el camino más rápido hacia el cambio transformador, y que no nos queda tiempo para otra cosa que no sea una acción climática rápida e integral. »

Y, además, añade: “Tenemos que navegar a través del lío para llegar a la conversación real: necesitamos una transición energética lo más rápido posible. Los gobiernos y las empresas deben detener la expansión de la infraestructura de combustibles fósiles y desarrollar energías limpias. Podemos tener una economía impulsada por combustibles fósiles, o podemos tener una vida próspera en el planeta Tierra. No podemos tener ambas cosas. »

“Desarrollo de energías limpias”. A pesar de lo importante que es, de hecho, poner fin a la explotación de los combustibles fósiles, si se financia a estos grupos de activistas “ecologistas”, es porque no cuestionan los fundamentos del capitalismo, los fundamentos de la catástrofe social y ecológica en curso.

L’écologie radicale selon Libération. Cliquez sur l’image pour lire l’article.

Les groupes qui voudraient s’opposer à la fois aux industries des combustibles fossiles ET aux industries de production d’énergie dite verte, propre, renouvelable ou décarbonée, ainsi qu’aux mines (de lithium et autres) qui vont avec, ne pourraient sans doute pas être financés par les milliardaires.

Cliquez sur l’image pour lire l’article du Monde.

L’organisation 350.org, pour prendre un autre exemple, a aussi été fondée et est financée (entre autres) par l’argent d’une autre famille de milliardaires : les Rockefeller. Chez 350 aussi, le mot d’ordre, c’est, en gros, à bas les fossiles et vive les renouvelables. Les Rockefeller investissent dans les renouvelables. Ce que les milliardaires financent, au travers de ces groupes, c’est au mieux une manière de précipiter une sorte de mutation (« transition ») du capitalisme industriel basé sur les énergies fossiles vers un capitalisme industriel basé sur les centrales hydroélectriques, les centrales éoliennes, photovoltaïques, etc., et le nucléaire.

Aileen Getty a aussi tout intérêt à ce que les gouvernements/les États financent cette mutation, étant donné qu’elle investit par ailleurs, et entre autres, dans la compagnie WasteFuel, qui « met en œuvre des technologies éprouvées pour faire face à l’urgence climatique et révolutionner la mobilité », par exemple en transformant « les déchets municipaux et agricoles en carburants à faible émission de carbone, en gaz naturel renouvelable, et en méthanol vert ».

Il est très important de mettre un terme à l’exploitation des énergies fossiles, de faire fermer les industries fossiles, mais il est tout aussi important de ne pas les remplacer par des industries de production d’énergie impliquant d’autres formes de destructions environnementales, permettant à la mégamachine planétaire que constitue la civilisation industrielle de continuer ses ravages en lui fournissant l’énergie dont elle a besoin.

***

Dans un article publié ce jour, intitulé « Mine de lithium en France ? Un casse-tête environnemental », le journaliste de Reporterre évite de prendre position pour ou contre la mine et cite Michel Jarry, Président de France Nature Environnement (FNE) dans la région Auvergne Rhône-Alpes : « “Une mine propre, ça n’a jamais existé et ça n’existera jamais, dit-il à Reporterre. Les risques de pollution des eaux, des sols et de l’air sont réels et ce serait un beau mensonge que de dire le contraire.”

Pour autant, l’écologiste refuse pour l’heure de s’y opposer frontalement : “Peut-on refuser un tel projet, tout en profitant des SUV électriques flambants neufs, pendant que des dizaines d’ouvriers meurent pour les construire à l’autre bout du monde ? Cette position serait insupportable à assumer.” »

On se pince pour y croire. Plutôt que de s’opposer aux dégradations écologiques qu’implique nécessairement cette mine et à l’industrie de la voiture électrique dans sa totalité (et au reste de la société industrielle), nous devrions accepter la mine au motif que mieux vaut détruire la nature et exploiter des êtres humains ici plutôt que de détruire la nature ailleurs et d’exploiter des êtres humains ailleurs ?

Guillaume Pitron está de acuerdo: “Cavar una mina para fabricar baterías de 700 kg que alimentan enormes Audi es absurdo. Por otro lado, si se trata de alimentar pequeños coches compartidos dentro de un pueblo… Así que, ¡sí! »

Hoy, el ecologismo de FNE, 350.org, Just Stop Oil, etc., está por lo tanto en línea con la ambición de los multimillonarios capitalistas (Getty, Rockefeller, etc.) de transitar hacia un capitalismo industrial basado en las llamadas tecnologías y energías verdes o limpias o descarbonizadas (pero que no son, en realidad, ni verdes, ni limpias ni descarbonizadas).

Según informa Médiapart, “más del 90% de los parques eólicos instalados en Francia no respetan su obligación con las especies protegidas”. Francia cuenta ahora con “más de 500.000 instalaciones fotovoltaicas […] conectados a la red de distribución eléctrica gestionada por Enedis en más del 95% del país”. La construcción de estos paneles solares y turbinas eólicas implica daños ecológicos. La instalación de estas plantas de energía solar y eólica implica una degradación ecológica. La energía que producen genera degradación ecológica. No hay nada sostenible ni ecológico en esto. Pero las asociaciones ecologistas, en su mayoría, lo permiten.

Los multimillonarios y los gobiernos no financian a organizaciones que se toman en serio detener la destrucción del mundo.

Nicolás Casaux

contra la biotecnologia, la pma y la eugenesia. Jacques Luzy.

Biotecnología, PMA y eugenesia: una crítica racional
La biotecnología es la manipulación tecnocientífica de los seres vivos, incluidos los humanos. Desde el siglo XIX, las sociedades industriales han justificado la coexistencia del principio de igualdad y la realidad de la desigualdad con un determinismo biológico, para el que las desigualdades sociales son el reflejo de las naturales. De esta ideología surge la eugenesia, es decir, la voluntad de controlar científicamente la reproducción humana, con el fin de favorecer a los “superiors” con respecto al “inferior”. Esta es la verdadera legitimación del PMA, la investigación uterina artificial, la manipulación genética, la clonación, etc. La consecuencia es la profundización de la expropiación industrial de los individuos, no sólo de sus medios de subsistencia, de sus deseos, de sus interacciones sociales, sino también de su propia naturaleza. Sin embargo, la crítica racional de esta ideología choca con una irracionalidad diferente: la de la propaganda tecnocrática, la del determinismo cultural posmoderno y la del fundamentalismo religioso.
Jacques Luzi, académico, miembro de la revista Ecologie & Politique.



El período moderno está marcado por la conciencia de la naturaleza imaginaria de los significados dados a la vida en la Tierra. Esta conciencia puede conducir a la aparición de un nuevo significado o la caída en el nihilismo.
Es, este último, el caso en el que ciertos fines se reducen a medios al servicio de la acumulación ilimitada de recursos. En 1975, Jan Patocka habló de un doble nihilismo…
El nihilismo de aquellos que bloquean los vestigios inconsistentes de significado heredados del pasado y el nihilismo de aquellos que transfunden sin escrúpulos todos los valores bajo el signo de fuerza y poder[1].
Por lo tanto, sólo un significado nuevo y aceptado colectivamente podría establecer límites a los excesos de la sociedad industrial. Oponerse al industrialismo significa, en primer lugar, desencantar el encanto de la imaginación de la fuerza y el poder.
Esta fe es la fuerza movial de la Cuarta Revolución Industrial que, con su combinación de nanotecnología, biotecnología e inteligencia artificial, contiene dos promesas:

  • la superación de la condición humana: el logro de la salud perfecta, un aumento indefinido de la vida útil, un gran aumento de la inteligencia, y así después.
  • la reconstrucción artificial de la naturaleza destruida por las revoluciones industriales anteriores.

Estas promesas corresponden a un “eugenico” positivo, que implica la adquisición completa de la reproducción humana por tecnociencia, con el fin de aumentar el rendimiento humano y crear transhumanos.
Detrás de estas promesas se encuentra la alianza entre el conocimiento (tecno científico), el poder (estado) y los activos (capitales) subyacentes al desarrollo de la biotecnología, que está llevando a:

  • la mercantilización de los vivos (genes, gametos, células, tejidos, órganos) y reproducción humana: se estima que el mercado de la fertilidad valdrá 78.200 millones de dólares en 2025, junto con el aumento de la infertilidad, especialmente masculino;
  • la aceleración de la carrera tecnológica militar, con el desarrollo de armas bioquímicas, es decir, organismos vivos cuya capacidad infecciosa, virulencia, toxicidad, etc. han aumentado artificialmente, sin preocuparse por los riesgos para la salud.
  • las imágenes del control tecnocrático, expresadas por el físico transhumanista Richard Seed:

Dios ha destinado al hombre a ser uno con Dios. Nos convertiremos en uno con Dios. Nos convertiremos en todo-sinteos y todopoderosos como Dios. Clonar y reprogramar el ADN son el primer paso serio para convertirse en uno con Dios[4].
Tecno-dei son también los que trabajan en la producción industrial de niños a medida. La investigación que acompaña la procreación asistida médicamente es la siguiente:

  • cuidados cada vez más tempranos de bebés prematuros y períodos de gestación más largos en un útero artificial (actualmente en la etapa de cordero);
  • producción de gametos a partir de células epidérdicas (etapa de tomo);
  • Diagnóstico preimplantacional y manipulación genética (sobre los seres humanos);
  • Cloning (la fase del mono, la fase de ovejas se había alcanzado en 1996).

La culminación de esta investigación será la capacidad tecnológica para diseñar plenamente la fecundación, la gestación y el nacimiento.
Esta ambición debe verse en el contexto de la historia de la eugenesia, que surgió en el siglo XIX con Charles Darwin y su sobrino Francis Galton. Esta representación mecánica de la vida, a pesar de sus debilidades teóricas, fue desarrollada por la biología molecular, condujo a aplicaciones industriales y tuvo implicaciones ideológicas.
En Francia, las debilidades teóricas fueron destacadas, por ejemplo, por André Pichot, quien habló de bricolage .[5]
En cuanto a las aplicaciones… en una carta abierta publicada recientemente en Time, Eliezer Yudkowsky, fundador del Machine Intelligence Research Institute (Berkeley), pide prohibir la inteligencia artificial, a menos que incurra en el riesgo incalculable de un bio-error que ponga en riesgo la supervivencia de la humanidad:
La inteligencia artificial no permanecerá confinada a computadoras por mucho tiempo. En el mundo actual, es posible enviar por correo electrónico fragmentos de ADN a laboratorios que producen proteínas bajo demanda, permitiendo que la inteligencia artificial inicialmente confinada a Internet cree formas de vida artificiales o para cambiar directamente a la producción molecular posbiológica. … …
Si alguien construye IA demasiado poderosa, bajo las condiciones actuales, espero que todos los miembros de la especie humana y toda la vida biológica en la Tierra muera poco después[6].
En cuanto a la política, sin embargo, la concepción neo-darwiniana de la vida transmite las siguientes ideas:

  • Las capacidades intelectuales, las disposiciones morales y los rasgos de personalidad son una herencia puramente biológica.
  • en ausencia de la selección natural, individuos estúpidos, perezosos, imprudentes e improductivos reproducen más que los inteligentes, laboriosos y miope, causando degeneración social y penalizando la eritócracia social;
  • Para evitar esta degeneración, la reproducción humana debe organizarse científicamente, al igual que los criadores organizan la reproducción de plantas y ganado.

En Francia, estas ideas son difundidas por el transhumanista Laurent Alexandre. En Estados Unidos, el bioético Jonathan Anomaly cree que…
…a medida que la ingeniería genética se vuelve segura y asequible, se deben eliminar las barreras al acceso a mejoras genéticas socialmente útiles.
Este determinismo biológico está presente en las diversas facciones del partido de los tecnólogos, es decir:

  • eugenesia liberal, que justifica la selección de embriones en un marco utilitario. Al mismo tiempo, alienta la eugenesia negativa practicada en algunos países del Sur, donde las mujeres más pobres se ven obligadas a someterse a esterilización;
  • el racismo de extrema derecha, que utiliza fácilmente la analogía biológica para legitimar la superioridad de la raza blanca y la defensa de su biotope contra especies [humanas] invasoras[8];
  • pos-modernismo, que ve en la reprogramación biológica una oportunidad lúdica para convertirse en parte del industrialismo en la forma de “simula” y “intencionando rendimiento”, o de participar en lo peor fingiendo disputarlo (y concebir la libertad sólo en el contexto de los sistemas tecnológicos).[9]

Estos componentes ideológicos del industrialismo olvidan el significado político del nacimiento espontáneo e impredecible, que es la fuente de la libertad humana y la indeterminación de su historia. Detener la historia siempre ha sido una fantasía de poder absoluto.
Por esta razón, ya en 1951, Hannah Arendt observó que el totalitarismo tiene la tarea de eliminar no sólo la libertad … sino también la fuente misma de libertad que el hecho de nacer confiere al hombre y que radica en su capacidad de ser un nuevo comienzo.[10] Reproducir artificialmente seres humanos equivale a neutralizar estos nuevos comienzos.
Sin embargo, es un deseo de prohibir estas prácticas que ahora se considera intolerable. La mega-máquina militar-industrial es completamente permisiva cuando se trata de un progreso tecno-científico, y utiliza este progreso para enjaular a las poblaciones en su funcionamiento automatizado, un poco más a cualquier desastre que produzca. El reciclaje de las tecnologías militares por parte de la policía incluye satélites de alta tecnología, drones, cámaras de la empresa, chips RFID, nanosensores, identificadores biométricos, procesamiento de datos, etc.
En 1934, la filósofa libertaria francesa Simone Weil escribió:
Debemos tener cuidado de distinguir entre la opresión y la subordinación de los capos individuales a un orden social. Mientras exista una sociedad, limitará la vida de los individuos dentro de límites muy estrechos e impondrá sus reglas a ellos; pero esta inevitable compulsión merece ser llamada opresión sólo en la medida en que, provocando una separación entre los que la ejercen y los que la sufren, sitúa a esta última a discreción de los primeros[11].
La libertad no consiste en hacer todo lo que es tecnológicamente posible, sino en decidir colectivamente qué técnicas son necesarias para la vida que queremos llevar, con respeto por nosotros mismos y por la naturaleza.
La pregunta no es si las reglas existen, sino: quién las dicta y impone, por qué medios y con qué propósito? Las iglesias, tecnocracias, inteligencia artificial, o miembros soberanos de los pueblos humanos?
Esta soberanía sólo puede fundarse en una educación cultural y política para la autonomía, es decir, a la autolimitación democráticamente establecida de la voluntad al poder. Promover, contra el nihilismo tecnológico, una diversidad de existencias que trascienden la finitud corporal y terrenal en solidaridad y alegría de la vida.


[1] J. Patocka, Essais hérétiques sur la philosophie de l’histoire, Verdier, Lagrasse (1999[1975]), pp. 79, 97 y 100.

[2] businessinsider.com/pronatalism-elon-musk-simone-malcolm-collins-underpopulation-brepopeding-tech-2022-11.

[3] infogm.org/Armes-biologiques-potenciaites.

[4] R. Semilla (1998), citada por D. F. Noble, The Religion of Technology, Penguin, New York (1999), p. vii.

[5] A. Pichot, “La génétique est une science sans objet”, Esprit, No. 284, mayo 2002, pp. 102-131.

[6] E. E. Yudkowsky, Pausing AI Developments Isnát Basta. Necesitamos cerrarlo”, Hora, 29 de marzo de 2023, time.com.

[7] J. Anomalía, desafiando la eugenesia. Desde la elección críptica hasta la selección consciente, Monash Bioethic Review, No. 35, 2018, pp. 24-35.

[8] H. Juvin, citado por G. d’Allens, .Enquete sur l-écofascisme : comment on the extrome-droite veut récupérer léécologieá, 1 de febrero de 2022, reporterre.net.

[9] Por ejemplo: D. Haraway, Le manifestoe cyborg et autres le manifeste, Exils éditeur, París (2007[1984]) (Manifiesto cyborg, Feltrinelli, Milán, 2018).

[10] H. Arendt, Les Origines du totaltarisme. Le systúme totaltaire, Seuil, París (1972[1951]), pp. 291 & 312 (Los orígenes del totalitarismo, Einaudi, Turín, 2018).

[11] S. Weil, Réflexions sur les causes de la liberté et de l’oppression sociale, Gallimard, París (1955[1934]), p. 39 (Reflexiones sobre las causas de la libertad y la opresión sociales, Adelphi, Milán, 2015).

DIEZ TESIS SOBRE CHERNOBIL. POR gUNTHER ANDERS

Diez tesis sobre Chernóbil

Discurso amistoso en el VI Congreso Internacional de Médicos
para la Prevención de la Guerra Nuclear
1986

Queridos contemporáneos del fin de los tiempos!
Porque eso es lo que somos: contemporáneos del fin de los tiempos, y es nuestro deber no convertirnos en contemporáneos del fin de los tiempos para poder seguir lidiando con el fin de los tiempos. Esta serie de tesis sobre el peligro atómico actual es la tercera que propongo. El Frankfurter Allgemeine Zeitung había aceptado nuevamente publicar el primero, en 1957; Hoy ya no querría comprometerse con este tipo de cosas. El segundo lo dicté en 1959, después de mi regreso de Hiroshima, a estudiantes de la Freie Universität de Berlín, quienes lo publicaron y lo hicieron circular [1]. Concluí la primera serie de tesis con las palabras: “Hiroshima está en todas partes. »Más tarde hice de este eslogan el título de un libro [2]. Hoy, sin mi conocimiento, pero con un perfecto sentido de propósito, se ha desviado para formular este nuevo eslogan: “Chernobyl está en todas partes. »
Estas dos primeras series de tesis fueron advertencias. Esperemos que la misma función de advertencia recaiga aún en esta tercera serie de tesis. Me asaltan dudas y digo esto con gran pesar porque, mientras tanto, quizás ya haya comenzado el comienzo de aquello contra lo que advirtieron las dos primeras series de tesis. De todos modos, debemos seguir advirtiendo.

Tesis 1
Comienzo con algo perfectamente actual. El verdadero peligro hoy consiste en la invisibilidad del peligro. Nadie es capaz de ser continuamente consciente de esta invisibilidad. Un proyecto así parece psicológicamente fuera de nuestras posibilidades. Sin embargo, si queremos sobrevivir, debemos practicar la comprensión de lo invisible como si estuviera ahí, frente a nosotros, y educar a nuestros vecinos en esta misma comprensión y el miedo que implica. Bajo ninguna circunstancia tenemos derecho a convencernos a nosotros mismos o a otros de que el descuido es prueba de soberanía. No os volváis locos, no os descuidéis porque os parezca más fácil y porque el plato irradiado que os proponen os parezca más sabroso a primera vista.

Tesis 2. Sobre el pánico
Hemos sido llamados “sembradores de pánico” por quienes consideran que el viejo lema de Metternich: “La calma es el primer deber del ciudadano” , sigue vigente hoy. Sí, somos “sembradores de pánico” e incluso “sembradores de pánico profesionales”. Porque quien ve el peligro en el pánico y no en el peligro contra el que pretendemos advertir a quienes temen tener miedo, distorsiona la verdad y ciega deliberadamente a sus vecinos.

Tesis 3. Burlarse del adjetivo “emocional” es mostrar frialdad y estupidez.
Ni que decir tiene que reaccionamos de forma “emocional” ante la catástrofe que se avecina y no nos avergonzamos de ello. Si no reaccionamos de esta manera, deberíamos sentirnos avergonzados. Quien no reacciona de esta manera y califica nuestra emoción de irracional, revela no sólo su frialdad sino también su estupidez.

Tesis 4. Distinguir entre uso bélico y uso pacífico de la energía nuclear es una locura y engañoso
Como sabemos que las centrales nucleares supuestamente pacíficas amenazan grave y constantemente desde hace mucho tiempo a los hombres, no: la humanidad, no: la vida en la Tierra en su totalidad, su construcción y su uso son peores que el uso bélico de la energía nuclear: participan en un proyecto “erostrático”. Hoy, después de Chernóbil, hasta el punto de que ya nadie puede hacerse el ignorante, sus abogados han llegado a cometer un delito conscientemente. Este crimen no se llama simplemente “genocidio” – ¡qué uso del adverbio “sólo”! – sino “globocidio”, destrucción del globo. Los partidarios de la energía nuclear, pero también y sobre todo de las plantas de tratamiento de residuos y de los reactores reproductores, no son en absoluto mejores que el Presidente Truman, que bombardeó Hiroshima. Son incluso peores que él.Ellos saben lo que están haciendo; no sabía lo que estaba haciendo. Si los humanos perecemos a causa de un misil nuclear o de una central eléctrica supuestamente pacífica, es absolutamente lo mismo. Ambos son igualmente mortales. Matar es matar. Muerto está muerto. Son iguales quienes defienden uno y quienes defienden el otro, quienes minimizan los efectos de uno y quienes minimizan los efectos del otro.

Tesis 5. La ayuda es imposible
Hace tiempo que los médicos han llegado racionalmente a la conclusión de que todos los estudios dedicados a la asistencia médica en caso de guerra atómica son bromas y fachadas, que cualquier ayuda de los médicos, y aún más cualquier cura, sería imposible en caso de desastre. La ayuda y la curación serán imposibles porque no habrá más enfermeras, no más pacientes que curar, no más medicinas, no más hospitales, no más alimentos, en fin, no más nada. La afirmación de nuestros adversarios reaccionarios de que, al llegar a tal conclusión, los médicos contra la guerra atómica habrían faltado no sólo a su deber de hombres sino también a su deber de médicos es al mismo tiempo ilógica, deshonesta e inhumana. Dado que en caso de necesidad ya no podríamos ayudar o salvar a las personas, en cambio, debemos buscar salvar la existencia del mundo en su totalidad. Tenemos mucho más que hacer de lo que la Cruz Roja ha podido hacer hasta ahora: debemos preocuparnos de que la Cruz Roja y los médicos de guerra sean superfluos.

Tesis 6. No somos “rompemáquinas”
Quienquiera que nos llame “rompemáquinas” y “enemigos del progreso” –y un líder sindical bastante conocido una vez me llamó así–, debemos reírnos de él como si fuera un idiota. Los rompedores de máquinas del siglo XIX estaban indignados porque algo que querían producir manualmente, como, por ejemplo, cuerdas, ahora lo producían máquinas.
Hoy juramos que no tenemos ningún deseo ni necesidad de producir misiles manualmente . Ya no nos oponemos al modo de producción, sino a la existencia de los productos mismos . Así que hacernos esta crítica fue una estupidez.
Pero cuando nos oponemos al modo de producción, por ejemplo al modo de producir corriente eléctrica utilizando energía nuclear, no es sólo porque los productos son peligrosos y mortales, sino porque su modo de producción es en sí mismo peligroso y mortal. Y no sólo son peligrosos para quienes los producen sino también, como demuestra Chernóbil, para todos nuestros contemporáneos.
En cuanto al reproche de que no somos progresistas, afirmo (yo que siempre, con razón, he sido clasificado entre los radicales) que ahora podemos tirar el término “progresistas” al montón de palabritas ya estropeadas del siglo pasado.

Tesis 7. La industria nuclear es la respuesta al petróleo
El pánico que hemos orquestado durante diez años repitiendo que las reservas de la Tierra pronto se agotarían y que, por lo tanto, pronto estaríamos menos ilustrados – este argumento intimidante tuvo mucho éxito – para Para justificar que no podíamos renunciar a la producción de energía nuclear ni posponer este proyecto, este pánico organizado fue pura desinformación. Más bien, la energía nuclear fue la respuesta de Occidente al hecho de que Oriente Medio era el principal propietario y proveedor de aceite esencial y, como tal, extremadamente poderoso. No queríamos depender ni económica ni políticamente de estos poderes.
Al mismo tiempo que se introdujo la energía nuclear, continuamos perforando y aun así descubrimos petróleo: esto demuestra claramente que no creíamos en absoluto que las reservas de petróleo se hubieran agotado. La caída del precio del petróleo que se produjo varios años después demuestra también que la teoría de los oscurantistas de que el mundo corría peligro de hundirse en la oscuridad era falsa. Si las perspectivas para el mundo son sombrías y el futuro parece sombrío, no es por el agotamiento del petróleo, sino por la victoria de la industria nuclear.

Tesis 8. Revolución
Queridos amigos, no olvidemos que el verbo latino revolvere (del que luego se derivó el nombre revolutio) significaba con mucha precisión lo que debemos lograr hoy: retroceder, bajar marchas mientras se conduce. Vuelve a profundizar en tu diccionario de latín, en tu Stowasser [3]; él os confirmará lo que os digo. En resumen, la revolución que debemos realizar consiste en degradar el desarrollo nuclear.
Y ahora, unas palabras sobre el terrorismo actual.
Los verdaderos terroristas de hoy son aquellos que continuamente asustan al mundo amenazando con destruirlo.
“Terror” significa “miedo”. No es entre nosotros donde buscaremos y encontraremos a estos hombres que chantajean a la humanidad y a cambio le ofrecen la posibilidad de seguir existiendo.
El terror nuclear comenzó el 6 de agosto de 1945.
A los que tengo en mente también son los nihilistas de hoy, porque lo que se arriesgan a hacer es aniquilar , aniquilar al mundo… Ya tomaron la decisión de lograr cosas así: durante la guerra de Vietnam, usando una computadora. Si el proyecto de eliminación del hombre contenido en esta decisión que afecta al destino de la humanidad no es nihilismo, entonces no entiendo qué significa este término.
A diferencia de estos hombres, nosotros somos los verdaderos conservadores de hoy. Porque queremos salvaguardar la existencia del mundo y de la humanidad, la de nuestros hijos y la de los hijos de nuestros hijos. En latín, “salvar” es conservare . Queremos conservarlos.

Tesis 9. Nuestra llamada paz es una guerra
La fórmula acuñada por Clausewitz hace unos 150 años: “  La guerra no es más que una continuación de las relaciones políticas por otros medios” : así lo afirmó en su obra Sobre la guerra .Esta frase, siempre citada erróneamente, es hoy un puro disparate. Las instalaciones pacíficas no son, por el contrario, más que una continuación de la amenaza militar por otros medios o, para decirlo simplemente: la paz actual es la continuación de la guerra por otros medios. La expresión “guerra fría”, con la que los estadounidenses designaban la paz de los años cincuenta, ya pertenece a la historia. Si bien hoy ya no tiene tanto significado y es simplemente banal, confirma vergonzosamente mis palabras.

Tesis 10. De qué se trata realmente
Estamos en peligro de muerte debido a los actos de terrorismo perpetrados por los hombres de sentimiento, carentes de imaginación y analfabetos, que hoy son todopoderosos. Quien crea que, desde 1945, desde el ingenuo Truman, estos terroristas todopoderosos, estos altos funcionarios no han actuado conforme a la racionalidad; el que cree que puede cambiar la mente de estos hombres ofreciéndoles florecitas, multiplicando los días de ayuno, poniendo sus manitas entre otras manitas para formar una cadena humana o hablando con ellos de hombre a hombre. , éste es ingenuo, porque ignora –consciente o inconscientemente– los intereses de la industria militar.
No, nuestros deberes son más serios. Porque realmente debemos obstaculizar a estos hombres todopoderosos y de mente estrecha que pueden decidir sobre la existencia o no existencia de la humanidad, realmente debemos atarles las manos. En interés de los pueblos de hoy y de mañana, ya no debemos dar órdenes como la que provocó la destrucción de Hiroshima y Nagasaki hace cuarenta años. Ya no deben existir tales órdenes ni tales ordenadores. Cualquiera que discuta la necesidad de tal obstáculo se convierte en cómplice de estos ordenantes. Y quien lucha por principios contra la obstrucción, como se practicaba, por ejemplo, en Wackersdorf, naturalmente se vuelve aún más cómplice de ella.

Queridos amigos, hace 28 años, como ya lo recuerdo, formulé en la propia Hiroshima el lema “Hiroshima está en todas partes” y luego le convertí en el título de un libro.
En ese momento quise decir que todos los puntos de nuestra Tierra podrían ser atacados y aniquilados como Hiroshima. La situación actual es mucho peor.
Porque por Hiroshima, no importa dónde tenga lugar, no importa si ocurre en Harrisburg o Chernobyl o Wackersdorf y no importa si ocurre en tiempos de guerra o durante nuestra llamada paz, por un Hiroshima y todos los demás lugares de nuestra querida Tierra podrían convertirse juntos en una inmensa Hiroshima… o incluso peor. Porque no sólo todos los lugares en el espacio, sino también todos los lugares en el tiempo pueden verse afectados de esta manera y tal vez ya lo estén. Si no actuamos hoy, es posible que nuestros nietos y bisnietos mueran con nosotros, por nuestra culpa. Entonces nosotros, los hombres de hoy y nuestros antepasados, finalmente nunca habremos existido.

Notas
1. Véase Günther Anders, “Theses for the Atomic Age”, en The Atomic Threat. Consideraciones radicales sobre la era atómica , Le Serpent à plumes, París, 2006.
2. Günther Anders, Hiroshima está en todas partes, Le Seuil, 2008.
3. El equivalente alemán de Gaffiot.

¿Quien financia el movimiento lgtbiq+?

Fuente: Resistenze al Nanomondo

¿Quién financia el movimiento LGBTQ?

por  Silvia Guerini

A nivel internacional asistimos a una saturación mediática de demandas trans y LGBTQ+, pero ¿es realmente una cuestión de derogación para una parte muy, muy pequeña, de la población global o hay una agenda más amplia y profunda? La causa LGBTQ+ ocupa ahora un nuevo lugar en la agenda de los poderosos y sus partidarios están en lo más alto de los medios de comunicación, el mundo académico y, sobre todo, las grandes empresas, los grandes filántropos y las grandes tecnológicas.

La financiación del movimiento transfeminista LGBTQ proviene de ciertos fondos y organizaciones, como la Open Society Foundations  (OSF) de George Soros, por nombrar algunas. Menos conocida, pero especialmente significativa, es la  Fundación Movimiento Terasem  de la transhumanista Martine Rothblatt, “MtF transexual”, directora ejecutiva de  United Therapeutics , una multinacional farmacéutica y biotecnológica dedicada a las nuevas tecnologías biomédicas y xenotrasplantes, en la que el consejo de administración si encontramos al buen transhumanista Ray Kurzweill. Rothblatt colocó el principal proyecto de clonación de células para xenotrasplantes en un proyecto de investigación en colaboración con Genómica sintética, una empresa multinacional que opera en el campo de la biología sintética dirigida por el experto Craig Venter [1] . Rothblatt también es miembro de la  Academia Nacional de Ciencias, Ingeniería y Medicina , financiada por DARPA (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa [2] ).

Rothblatt, como otros transhumanistas también incluidos en la obra popular, ha escrito diversos libros para el público en general sobre el tema del ADN, la detección genética y la reproducción artificial de los humanos.

La Fundación Tarasem  invita a proyectos de investigación en nano y biotecnología, ciencia cyborg, criogenia e inteligencia artificial, promoviendo la ideología transhumanista entre el público en general. Esta es una de sus propuestas más interesantes:  Programa BioFile: Conserva tus células vivas, con sus controles biológicos mantenidos indefinidamente : «Recoge células vivas de tu cuerpo y guárdalas a la temperatura del nitrógeno líquido (-190° C) durante un tiempo indefinido. Una vez que haya sido declarado legalmente reemplazado biológicamente, la tecnología futura podrá ayudarte a desarrollar un nuevo cuerpo a través de la ectogénesis, y tu archivo mental podrá drenarlo, permitiéndote vivir indefinidamente”.[3] . Siguiendo el proyecto de subir la conciencia a un ordenador, Rothblatt también desarrolló un robot con el rostro de su esposa, Bina48, para alcanzar la trascendencia anhelada por los transhumanistas.

Estos y otros individuos no se encuentran simplemente entre los hombres más ricos del planeta, empresarios, ejecutivos de multinacionales biomédicas y biotecnológicas y con las inversiones de sus empresas, sus obras filantrópicas y sus proyectos de investigación son capaces de dirigir la agenda política mundial.

Cabría preguntarse de dónde viene este interés de los amos universales por proteger los derechos de una minoría de la población.

Una declaración de un congresista estadounidense despierta interés en el juego: «el complejo médico-industrial de este país es mayor que el complejo militar-industrial de este país. Y la gente no lo reconoce, pero es una industria enorme que se resiste al cambio” [4] . Pero la complejidad de estos procesos no puede reducirse a nuevos mercados y nuevas inversiones, sobre todo teniendo en cuenta que los financieros son personas que se hacen pasar por capital que supera el PIB de países enteros: este objetivo, por tanto, no puede ser simplemente el beneficio.

Una breve descripción de estos principios financieros es útil para comprender el mundo del que provienen y los vínculos extremos con los campos de investigación y desarrollo tecnocientífico y transhumanista.

Estos financiadores suelen pasar por organizaciones de financiación anónimas como la  Fundación Tides , fundada y dirigida por Drummond Pike. Grandes empresas, filántropos y organizaciones pueden enviar enormes sumas de dinero a la  Fundación Tides , lo que a su vez garantiza que llegue a su destino de forma anónima. La  Fundación Tides  crea un refugio fiscal para fundaciones y también financia campañas políticas.

Estos financiadores, junto con las empresas farmacéuticas y el gobierno de Estados Unidos, están enviando millones de dólares a causas LGBTQ+. El gasto global LGBTQ+ se estima en 424 millones de dólares. De 2003 a 2013, la financiación se multiplicó por más de ocho.

Durante la última década, solo en Estados Unidos se han realizado más de 30 clínicas para niños y adolescentes con este tipo de  disforia de género . El  Centro para la Salud y el Tratamiento de Niños Transjuveniles del Hospital Infantil  de Los Ángeles es la clínica más grande del país con más de 700 niños en tratamiento. El niño más pequeño tiene 3 años. También ha experimentado una explosión de infraestructura médica transgénica en los estados y en todo el mundo durante la última década. Desde la cirugía plástica hasta el trasplante de útero para hombres que se identifican como mujeres que pueden desear un futuro embarazoso. Lamentablemente, estas intervenciones quirúrgicas han sido probadas en otros animales.La biogenética se llama la inversión del futuro, dice Rothblatt, que se centra en la biogenética y los trasplantes.

El valor global LGBTQ+ se estima en 424 millones de dólares. De 2003 a 2013, el financiamiento reportado para temas transgénero aumentó más de una vez, triplicando el aumento general en el financiamiento LGBTQ, que se duplicó de 2003 a 2012. OSF en 2011-13 fue el principal financiador de la causa transgénero, seguido por la Fundación Arcus. de Stryker y la Fundación Tawani de Pritzker. [5] .

OSF promueve plenamente los objetivos de los activistas transgénero, sostiene que el sexo biológico debe ser reemplazado por una “identidad de género” subjetiva para incluir opciones “fuera de las categorías binarias de hombres y mujeres”, que la identidad no debe regirse por restricciones de edad” y apoya el iluminado. Hay “terapia hormonal, asesoramiento y cirugía de afirmación de género” disponibles, incluidos bloqueadores de la pubertad para los jóvenes [6 ] .

El trabajo de OSF no es una simple influencia, sino una dirección precisa encaminada a afirmar la “identidad de género”, como se afirma en un artículo publicado en 2015 titulado: Licencia para ser uno: niños y jóvenes trans [7 ]  dentro del  Programa de Salud Pública. .

Los Pritzker son una consolidada familia de filántropos multimillonarios y sus principales sectores de reversión están liderando la causa transgénero, para introducir esta ideología en instituciones médicas y educativas con una filosofía que vincula estas reversiones con la biomedicina y la reproducción artificial. Por citar los retrocesos más significativos:  Lurie Children’s Hospital , un centro médico para niños con presunta  disforia de género;  una cátedra de estudios transgénero; la  Facultad de Medicina Pritzker  de la Universidad de Chicago; la  Clínica Cleveland  que realizó el primer trasplante de útero en Estados Unidos; Escuela de Medicina de Baylor  en 2017 nació el primer nacimiento de un trasplante de útero y fertilización in vitro, dentro de un programa de investigación para desarrollar trasplantes de útero, probado en diez mujeres que trasplantaron su útero, probado en diez mujeres a quienes el útero les fue robado por otras mujeres trasplantadas [8 ] ; el  Palm Center , un grupo de expertos LGBTQ+ de la Universidad de California, que participó en una investigación destinada a validar a las personas transgénero en el ejército; Clinical  Innovations , una de las mayores empresas de dispositivos médicos que contrató  a Brenner Medical en 2017  para productos innovadores en los campos de obstetricia y ginecología; Universidad de duque participa en proyectos de investigación para la criopreservación de ovarios femeninos; Planned  Parenthood , cuyas clínicas ahora también ofrecen terapia hormonal y está formada por varias organizaciones nacionales, incluidos miembros de la  Federación Internacional de Planificación Familiar  (IPPF), que incluye clínicas donde se practican abortos que han estado en el centro de escándalos relacionados con la extracción, uso y venta de tejidos y órganos utilizados para investigaciones médicas y el origen de fetos abortados y abortos desde nacimiento parcial hasta 20 semanas de embarazo [9 ] .

La  Federación Estadounidense de Planificación de la Familia,  junto con la Fundación  Campaña de Derechos Humanos  (HRC), han lanzado una campaña para remodelar las narrativas culturales de la sexualidad y la salud reproductiva sobre la base de la reproducción artificial del ser humano.

Un miembro de la familia Pritzkers se desempeñó como Secretario de Comercio durante la presidencia de Obama, ayudando a crear el  Instituto Nacional para la Innovación en la Fabricación de Productos Biofarmacéuticos  involucrados en vacunas, terapias genéticas, microchips y actualmente en proyectos de investigación para gestionar la nueva pandemia de tecnología médica amigable para el consumidor. [10] .

“Fundación Arcus traspasa los límites”, es el tema de presentación de  Fundación Arcus ( AF), una organización benéfica y la organización gubernamental LGBTQ+ más grande del mundo, fundada por Jon Stryker, heredero de una empresa de tecnología médica.

Stryker ha construido una infraestructura política para impulsar la ideología de la “identidad de género” en todo el mundo, donando millones a entidades grandes y pequeñas. A ILGA, una organización LGBT para la igualdad en Europa y Asia Central con 54 países participantes y  Transgender Europe,  este Fondo ha donado cientos de miles de dólares. En  Stonewall , la mayor asociación LGBTQ de Europa, este fondo ha donado 142.000 dólares justo antes de añadir la T a LGB y ampliar su mandato para cubrir las cuestiones transgénero. El camino hacia la Fundación Arcus  a  Stonewall  es un camino sólido de financiación, incluidos 75.000 dólares para garantizarlo  Stonewall  participó durante meses redundantes para convencer a las empresas que apoyan la causa LGBTQ presentándola como “una buena estrategia comercial” [11] .

Entre los numerosos proyectos financiados por  Arcus  se encuentra  Rainbow Laces , un proyecto destinado a buscar la deportación de personas LGBTQ+, abriendo así la deportación de mujeres a personas “trans MtF”.

El presidente Biden, ex vicepresidente de Obama, sigue el camino ya recorrido. En 2021 se lanzó un proyecto legal en el que la “identidad de género” prevalece sobre los derechos de las mujeres en función del sexo [12] . En 2022, promueve la agenda transhumanista firmando una “Orden Ejecutiva sobre el avance de la innovación en biotecnología” que exige el desarrollo de técnicas de ingeniería genética «para poder escribir circuitos para células y planificar la biología de la misma manera de forma predecible». forma en que escribimos software y lo programamos”. computadoras”, así como tecnologías genéticas para “desbloquear el poder de los datos biológicos” utilizando “la informática y la inteligencia artificial” [13] .

Biden, en 2023, con la modificación de una norma sobre discriminación por razón de sexo, exige el acceso de los hombres que se identifican como mujeres al deporte femenino. El choque estalla. Hay fuertes protestas de deportistas que se ven aplastados por las diferencias físicas en el rendimiento deportivo. En marzo de 2023, la Federación Mundial de Atletismo establece que las personas “trans” biológicamente masculinas no podrán competir en competiciones internacionales femeninas. La Liga Internacional de Rugby y la Federación Internacional de Natación también han introducido prohibiciones similares   . Pero éste es un capítulo aún abierto.
Cabe señalar que para FtM no existen proyectos específicos, las personas “trans FtM” son utilizadas instrumentalmente solo cuando quedan embarazadas después de la interrupción de las hormonas, pero en realidad esto solo resalta que se nace mujer, realidad que es No puedo negarlo.

Arcus  también proporcionó 650.000 dólares en financiación a la principal organización de psicología de Estados Unidos, la Asociación Estadounidense de Psicología  (APA), que cuenta con directivos para establecer prácticas psicológicas transafirmativas.

En 2001, con el  apoyo financiero de Arcus,  la APA creó INET ( Red Internacional de Psicología para LGBTIQ , luego llamada IpsyNet) y, en 2005, creó el Grupo de Trabajo sobre Identidad y Variación de Género. Con el nacimiento de IPsyNet, se animó a los psicólogos a “modificar su comprensión del ‘género’, ampliando la gama de variaciones consideradas saludables y normativas” [14] .

El informe del Grupo Laboral sobre “Identidad de Género” afirma que el sexo “se refiere a los atributos que caracterizan la masculinidad y la feminidad biológicas” (p. 28). El informe desliga el “género” del sexo, afirmando que “género” “se refiere a las características psicológicas, conductuales o culturales asociadas con la masculinidad y la feminidad” (p. 28). La historia continúa: El término “identidad de género” se refiere al “sentimiento básico de ser hombre, mujer o sexo indeterminado” (p. 28). Esto confunde sexo con “género”. ¿Cómo te sientes mujer, hombre o cualquiera de ellos? Simplemente, eres hombre o mujer.No se puede saber lo que se siente estar en el cuerpo del sexo opuesto más de lo que se puede saber lo que se siente ser un delfín” [15] .

En  Child Trends , organización líder en investigación sobre la vida de niños y adolescentes, encontramos importante financiación de  Arcus  para llevar a cabo este estudio en 2017:  Mejorar la medicina de la orientación sexual y la identidad de género entre estudiantes de secundaria y preparatoria [16] . De las páginas de este estudio surge la idea de que los niños pueden nacer en corazones de personas del sexo equivocado.

Las narrativas de los medios también están sujetas a una hábil manipulación. Las organizaciones involucradas en el periodismo o la producción de documentales reciben financiación de  Arcus . El objetivo es garantizar que la cobertura de los medios esté determinada por el lobby trans.

En una reunión de 2008 en Bellagio, Italia, en la sede de la  Fundación Rockefeller , 29 líderes internacionales se comprometieron a expandir la filantropía global para apoyar los derechos LGBTQ+.

Fuera de la reunión de Bellagio, la  Fundación Arcus  creó MAP, un proyecto de avance del movimiento LGBTQ+, para trazar el complejo sistema de promoción y financiación que promovería la “identidad de género/transgenerismo” en la cultura [17 ] .

En 2013, Adrian Coman, un veterano de la  Open Society Foundations  de George Soros , fue nombrado director del programa internacional de derechos humanos de la  Fundación Arcus , para impulsar la ideología de la “identidad de género” a nivel mundial.

Tampoco faltan fondos de inversión especulativos, como los  Edge Funds,  que invierten en London Trans+ Pride. La  Fundación Rockefeller  copresidió el  comité del programa Edge y  un representante de la Iniciativa de Sociedad Abierta para Europa forma parte de la  junta directiva  de Edge Funders .

Tampoco debe perderse  BlackRock , cuyo director ejecutivo, Larry Fink, es copresidente de los fideicomisarios de  NYU Langone Health,  que dirige el  Programa de Salud para Jóvenes Transgénero  que ofrece apoyo para “intervenciones médicas que afirman el género, incluida la supresión de la pubertad, hormonas que afirman el género”. terapia y cirugía de afirmación de género” [18] . BlackRock  también posee una participación del 4,7% en AbbVie, el fabricante del medicamento bloqueador de la pubertad Lupron [19] .

Vanguard  es el mayor accionista de  Marqeta Inc. , una plataforma global de emisión de tarjetas de crédito. Visa, con  Marqeta Inc. , respalda  Daylight , la nueva “tarjeta de crédito queer” y plataforma de banca digital. Daylight  comercializa su periódico para vender procedimientos de fecundación asistida y de gestación subrogada a la comunidad gay y lesbiana y a aquellos adolescentes que se verán empujados hacia el camino de la transición [20] , considerando que, esterilizados por bloqueadores y hormonas, si quieren dar a luz a Los niños sólo podrán hacerlo a través de clínicas de reproducción artificial.

La financiación también proviene de multinacionales farmacéuticas y sus fundaciones, como Pfizer y  Johnson and Johnson’s Janssen Therapeutics Foundation  , y de multinacionales de Big Data, como Google, Microsoft, Amazon, Intel e IBM.

En el mundo político llamamos la atención sobre Petra de Sutter, transexual MtF, política belga del Partido Verde, desde octubre de 2020 viceprimera ministra y primera ministra transgénero en Europa, a la vanguardia de la colonización tecnológica de las capacidades reproductivas femeninas, l “ industria de identidad de género” y tecnología CRISPR. Además de su papel en el Senado, en 2016 fue relator de la Asamblea sobre los derechos del niño en relación con los acuerdos de gestación subrogada y, en 2017, sobre el uso de nuevas tecnologías genéticas aplicadas a humanos. Divulgador del potencial de la edición genética hacia la reproducción artificial -sin mujeres- y de la ideología transhumanista [21] .

Parte de la financiación de la causa LGBTQ+ está destinada a crear movimientos de base y «cuando se envían millones de dólares para hacer crecer un movimiento se crea artificialmente, no un movimiento de base» [22 ] . «Como muchos de nosotros intentamos señalar a los grupos radicales estadounidenses que afirman que ‘las trans son mujeres’ y especialmente a las feministas estadounidenses: están siendo manipulados por multimillonarios. Esto no es un movimiento de base, es un proyecto de élite, se invierte mucho dinero para promover una condición corporal disociativa que nos priva de nuestros cuerpos sexuales” [23] .

La causa LGBTQ+ ocupa ahora un lugar destacado en la agenda de los poderosos y sus partidarios se encuentran en la cima de los medios de comunicación, el mundo académico y, sobre todo, las grandes empresas, las grandes filantropías y las grandes tecnologías.

[1]  Craig Venter dirigió el Proyecto Genoma Humano y el Proyecto Genoma Mínimo, con este último el objetivo no era sólo decodificar el genoma, sino rediseñarlo a través de la biología sintética.

[2]  Agencia gubernamental del Departamento de Defensa de los Estados Unidos encargada de desarrollar nuevas tecnologías para uso militar.

[3] https://terasemmovementfoundation.com/mission#7 , consultado el 10/06/2021, 15.50 

[4]  Representante McDermott,  “El complejo médico-industrial en este país es más grande que el complejo militar-industrial ”,  https://www.democracynow.org/2009/4/1/rep_mcdermott_the_medical_industrial_complex

[5]  Jennifer Bilek, ¿  Quiénes son los hombres blancos que instituyen la ideología transgénero? https://thefederalist.com/2018/02/20/rich-white-men-institutionalizing-transgender-ideology/ , consultado el 25/10/2021, h. 12.35 

[6]  Resumen del concepto de Open Society Foundations 2017:  https://www.opensocietyfoundations.org/sites/default/files/open-society-foundations-2017-budget-overview-20170202.pdf

[7]  Open Society Foundations,  Licencia para ser uno mismo: niños y jóvenes trans , 2015,  https://www.opensocietyfoundations.org/publications/trans-children-and-youth

[8]  Para más información sobre la realidad de la depredación de órganos:  Liga Nacional Contra la Depredación de Órganos y la Muerte por el Cuerpo Humano :  http://www.antipredazione.org/

[9]  Un video que muestra a un funcionario de Planned Parenthood discutiendo los órganos fetales utilizados para la investigación,  Washingtonpost, 2015,  https://www.washingtonpost.com/politics/undercover-video-shows-planned-parenthood-exec-discussion-organ -harvesting/ 14/07/ae330e34-2a4d-11e5-bd33-395c05608059_story.html , consultado el 07/09/2021 a las 14.34

[10]  Jennifer Bilek, ¿  Quiénes son los hombres blancos que institucionalizan la ideología transgénero? https://thefederalist.com/2018/02/20/rich-white-men-institutionalizing-transgender-ideology/ Jennifer Bilek,  Los multimillonarios detrás del movimiento lgbt , consultado el 25/10/2021, h. 12.35  https://www.firstthings.com/web-exclusives/2020/01/the-billionaires-behind-the-lgbt-movement . 

[11]  Jennifer Bilek, ¿  Quiénes son los hombres blancos que institucionalizan la ideología transgénero? https://thefederalist.com/2018/02/20/rich-white-men-institutionalizing-transgender-ideology/ , consultado el 25/10/2021, h. 12.35 Jennifer Bilek,  Los multimillonarios detrás del movimiento LGBT ,  https://www.firstthings.com/web-exclusives/2020/01/the-billionaires-behind-the-lgbt-movement , consultado el 25/10/2021, h . 12.35 

[12] https://townhall.com/tipsheet/reaganmccarthy/2021/01/21/biden-eo-title-ix-n2583491 

[13]  Dr. Joseph Mercola,  La agenda transhumanista detrás de la orden ejecutiva de Biden sobre el ‘Avance de la biotecnología’ , 26/09/2022 en  https://childrenshealthdefense.org/defender/transhumanist-agenda-biden-executive -pedido-biotecnología-cola / , consultado el 26/04/2023

[14]  Jennifer Bilek,  Capturing the Asociación Estadoundense de Psicología: La ingeniería de la evolución sexual humana,  en  Las 11 horas,  https://www.the11thhourblog.com/post/capturing-the-american-psychological-association-the- ingeniería-de-evolución-sexual-humana , consultado el 25/10/2021, h. 12.37

[15]  Jennifer Bilek,  Capturando la Asociación Estadounidense de Psicología: La ingeniería de la evolución sexual humana,  en  Las 11 horas,  https://www.the11thhourblog.com/post/capturing-the-american-psychological-association-the-engineering- de-evolución-sexual-humana , consultado el 25/10/2021, h. 12.37

[16] https://www.childtrends.org/wp-content/uploads/2017/06/2017-22LGBTSurveyMeasures-1.pdf 

[17]  Jennifer Bilek,  ¿Quiénes son los hombres blancos ricos que institucionalizan la ideología transgénero? https://thefederalist.com/2018/02/20/rich-white-men-institutionalizing-transgender-ideology/ Jennifer Bilek,  Los multimillonarios detrás del movimiento lgbt , https://www.firstthings.com/web-exclusives/ 01/2020/los-multimillonarios-detrás-del-movimiento-lgbt . 
 

[18] Alan  Neale,  ¿Por qué la corporación de gestión de fondos más grande del mundo apoyaría una organización benéfica del Reino Unido para jóvenes LGBT?,  en  The 11th Hour,  2021, https://www.the11thhourblog.com/post/why-would-the-world- s-largest-fund-management-corporation-support-a-small-uk-charity-for-lgbt-youth , consultado el 24/10/2021, 15.07

[19]  Alan Neale, op. cit.

[20]  Jennifer Bilek,  Humanidad en venta ,  https://americanmind.org/features/soul-dysphoria/humanity-for-sale/ , consultado el 24/10/2023.

[21]  Jennifer Bilek,  La industria de la identidad de género, el transhumanismo y el posthumanismo  en  The 11th Hour, https://www.the11thhourblog.com/post/the-gender-identity-industry-transhumanism-and-posthumanism , consultado el 24/ 10/2021, h. 20:59 

[22]  Jennifer Bilek, ¿  Quiénes son los hombres blancos ricos que institucionalizan la ideología transgénero? https://thefederalist.com/2018/02/20/rich-white-men-institutionalizing-transgender-ideology/ Jennifer Bilek,  Los multimillonarios detrás del movimiento lgbt , https://www.firstthings.com/web-exclusives/ 01/2020/los-multimillonarios-detrás-del-movimiento-lgbt . 
 

[23]   Jennifer Bilek, op. cit.

SEAMOS LOS CHIMPANCES DEL FUTURO

Este blog nace con la humilde idea de ser una pequeña herramienta más, entre las miles que hay, que nos haga comprender para después actuar sobre el tecno mundo que nos quieren imponer y que se está fabricando a la velocidad del turbo capitalismo en los laboratorios y despachos de la tecnocracia. Desde el amor a la libertad y el odio a toda forma de autoridad….desde el amor a la autonomia y a la anarquía y desde el odio a quienes nos quieren imponer la esclavitud tecnologica y el pensamiento encorsetado,,,desde el pensamiento crítico contrario a todo dogma venga de donde venga.

El mundo está cambiando de forma tan rápida que en muchas ocasiones somos incapaces de ver las consecuencias de tales cambios o simplemente nos dejamos llevar por la corriente como la espuma del mar. Se está produciendo una Gran Transformación en todas las dimensiones de la vida que asaltada por la tecnocracia la esta tecnificando y artificializando, un Gran Reinicio puesto en marcha por los tecnócratas que nos conduce a la 4º Revolución Industrial cuyo objetivo es la sociedad transhumanista: la automatización y robotización de gran cantidad de actividades, la virtualización del mundo, la aceptación de los dogmas izquierdistas que construyen el pensamiento único, la fusión del mundo con la máquina y del humano con la máquina, la llegada del cyborg, el mundo sin límites que nos llevará irremediablemente al abismo……pero seamos felices y continuemos embobados con nuestras prótesis tecnológicas.

Un mundo totalitario que, una vez dominada y artificializada la naturaleza, ha puesto a nuestros cuerpos como nuevo objetivo a ser tecnificado, moldeado, manipulado e hibridado con la máquina. Se está produciendo un cambio ontológico, la llegada del ser biotecnológico. Que nos hace cuestionarnos conceptos, establecidos durante siglos, como humanidad. Las biotecnologias y las tecnologias de la información son herramientas que construyen hoy el cuerpo humano y en el que provocan profundos cambios dando lugar al individuo modificado, al ser humano transhumanista alienado y esclavo de la máquina. Desde mediados del siglo pasado hasta nuestros dias se han dado lugar una serie de hechos: desde el descubrimiento de la estructura del ADN por Watson y Crick, el Proyecto Genoma Humano o las creación de bacterias artificales que pocas o ninguna crítica revolucionaria han tenido y que sin embargo han sido imprescindibles para llegar a este punto, donde nunca los cuerpos fueron tan manipulables como ahora.

El objetivo de la tecnocracia es convertir  todo lo que habita el mundo, organico e inorgánico, natural y artificial, en mera información.  Nos convertiremos en objetos cuantificables en lugar de seres subjetivos, únicos e irrepetibles. Todo lo existente en el mundo gracias al Internet de las Cosas y las personas transmitirá continuamente información siendo por lo tanto seres controlados, al igual que el resto de animales y objetos sobre la tierra.  La informatización del todo es el gran sueño de la tecnocracia. Lo existente controlado en tiempo real gracias a las nuevas redes 5G y 6G desde las semillas patentadas por la agroindustria hasta el interior de nuestro cuerpo gracias a la nano y biotecnologías todo queda en mano de la tecnocracia. Que hacemos, lo que amamos, lo que deseamos, lo que odiamos, a donde vamos, con quién estamos, nuestro sueños, nuestras pulsaciones, nuestras conversaciones…..la calidad del aire, las calidad de las arboles, la necesidad de nutrientes de la tierra, la geolocalización del todo…toda información capaz de moldearnos y controlarnos. Cuando los algoritmos gobiernan su mundo inteligente, su mundo ´smart´ no queda lugar para la libertad.

El transhumanismo pretende estandarizar y homogeneizar la existencia, convertirnos en seres-máquina, llegar a la inmortalidad, el interfaz cerebro maquina para que abandonemos nuestros ineficaces e inutiles cuerpos….es decir, dejemos de ser humanos…pero cuidado que viene la extrema derecha.. Gracias a la tecnologia ya sea virtual o genética las personas adquieren un nuevo estatus ontológico, les hace ir más alla de su condición de organismo por que son posibles las modificaciones genéticas y porque la realidad puede modificarse mediante la tecnologia informática creando mundos virtuales.

La cuestión es la construcción de un ser humano adaptado a la máquina, se trata para los transhumanistas de rediseñar la condición humana, empezando por dashacerse de sus partes biológicas que serán modificadas o mecanizadas, deshacerse del cuerpo como algo que tiene límites. Supone la instrumentalización del sujeto por la tecnica y la dependencia a la misma, suponiendo una total falta de autonomia y libertad.

Muchos discursos izquierdistas e incluso anarquistas insisten en la amenaza de la extrema derecha, del fascismo, del nazismo muchas veces con términos equivocados que sólo llevan a aumentar la confusión reinante. El discurso de la amenaza de la extrema derecha (1)surge de los lobbys de poder, es un elemento de distracción más para acabar con la potencialidad revolucionaria y nos centremos en luchas parciales interclasistas.Mientras las condiciones de vida empeoran a una velocidad endiablada, mientras el desastre ecológico y social cada vez está más presente en nuestras vidas el poder ha movido la ficha de la distracción y nos hace mirar hacia otro lado…La propaganda de que viene la extrema derecha aumenta a toda velocidad gracias a las posibilidades tecnicas de las redes sociales, es un discurso facil y asumible por cualquiera y para ser antifascista no te tienes que mover del salón de tu casa . Por poner un ejemplo el partido político VOX, con el que tanto han jugado para meternos miedo y gracias al cual muchos anarquistas han participado en el circo electoral para que “no llegase el fascismo” mayor miopia no ha visto ningún moviimiento revolucionario, se empieza aceptando que la democracia es “es el mejor de los mundos posibles” para terminar. aceptando nuestra sumisión y miseria. La democracia es una lacaya del sistema técnico y nada tienen que hacer sus representantes ante las decisiones de tecnócratas… VOX no es un partido fascista (aunque en sus filas haya nostálgicos del nacional catolicismo) es un partido socialdemocrata sólo hay que leerse su programa político, igual que el resto que configuran la política española..mientras nos asustan con los discursos de las emergencias (sanitarias, ecológicas, climáticas…) y con la extrema derecha lo que consiguen es mantenernos distraidos y que como el tonto miremos la luna….mientras estamos distraidos y embobados con su discurso y las redes sociales construyen el mundo tecno totalitario.

Nos negamos a ser esclavos de la máquina, a su mundo autoritario, queremos ser libres y salvajes, queremos ser LOS CHIMPANCES DEL FUTURO.

(1) No se pretende negar que existan individuos con ideas fascistas, ni que exista en ciertos momentos y lugares una gran acogida de posiciones e ideas de índole fascista, simplemente se niega la idea de que exista una amenaza fascista, la amenaza son las condiciones de vida de miseria y terror y la llegada del tecno mundo.

«Habrá personas implantadas, hibridadas y mejoradas serán quienes dominarán el mundo. Los demás no serán mucho más útiles que nuestras vacas pastando….Quien decida seguir siendo humano y se niegue a mejorar, tendrá graves desventajas. Constituirán una subespecie y serán los chimpancés del futuro”. Ray kurzweil